La noticia es que la pasada semana, al alimón, el presidente de Telefónica, Marc Murtra y el mandamás de Telefónica, Javier de Paz, prepararon en común, el más difícil todavía: cómo hacer que De Paz abandone Telefónica. Pero, eso sí, pobre... si se produjera la imputación del actual presidente de Movistar+, en el caso Zapatero. 

Si no se produce tal imputación judicial, naturalmente, el amigo de Zapatero, algunos dicen que el único amigo, seguirá siendo el que más manda en el distrito C, aunque gestione poco.

Y si Javier de Paz es el mandamás, ¿por qué tiene que salir de la compañía? Pues porque lo de ZP va de mal en peor, porque Javier de Paz manda en Telefónica como el representante de ZP y llegará un momento en que Sánchez pronuncie su conjuro, igualmente mágico: ¿José Luis Rodríguez Zapatero? Sé quién es pero mi conocimiento de él no es personal, es esporádico. Nada sé de sus 'andanzas'.

A De Paz se le considera el diseñador del entramado financiero de Zapatero y el hombre que, tras pedir ayuda al popular Eduardo Zaplana, gran amigo de don Javier, les cedió a un gestor eficaz de empresas, de nombre Julito Martínez Martínez (Martínez al cuadrado), hombre silente y un poquito cabreado.

Repasemos: Telefónica. Marc Murtra prepara la salida de Javier de Paz... si es imputado en el caso Zapatero. Ahora bien, al caso Venezuela podría unirse el caso Huawei. Entonces también tendría que marcharse el CEO, Emilio Gayo. Porque fue Gayo, quien como presidente de Telefónica de España, más contratos firmó con Huawei, aún a sabiendas de que no sólo Washington reprobaba a la multinacional China que no se sabe si se dedica a las telecomunicaciones o al espionaje, pero que es líder mundial en 5G.

Lo más curioso es la actitud de Marc Murtra. Ha entendido desde el primer minuto que debe acatar las ordenes de un directivo, Javier de Paz, siendo el presidente. En su momento ser Murtra se rebeló contra el CEO que le impusieron, Emilio Gayo, que ha resultado un desastre pero a final se ha negado, él mismo, a cambiarlo porque lo único que le interesa a Marc Murtra es permanecer en el cargo, y ahora ha caído en la cuenta de que el PP tampoco confía en él. En cuanto llegue a La Moncloa.

Por tanto, Murtra vive en pleno síndrome de Estocolmo. Ni le gusta De Paz ni le gusta Gallo, se siente mucho más a gusto en el PSC, el socialismo catalán que ahora lidera Salvador Illa. Además, él no es hombre de Zapatero sino de Sánchez.

Telefónica sigue a la deriva, pero el expolio continúa. La película se titula "Toma el dinero y corre".