
Este jueves se ha celebrado la Junta General de la Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID). Su presidente, Bernardo Velázquez (quien a su vez es CEO de Acerinox), ha avisado que la industria siderúrgica en España y en Europa afronta un momento decisivo. ¿El motivo? La pérdida de competitividad industrial, los elevados costes energéticos, la presión de las importaciones, la incertidumbre internacional y la creciente sobrecapacidad mundial de acero, que ya supera los 640 millones de toneladas.
Unesid ha señalado que 2025 cerró con una evolución moderadamente negativa para el sector siderúrgico español. La producción de acero bruto alcanzó 11,8 millones de toneladas (-0,4%), mientras que el consumo aparente se situó en 13,4 millones de toneladas (-0,5%). La segunda mitad del año estuvo marcada por un deterioro de la actividad, coincidiendo con el aumento de la incertidumbre en los mercados internacionales. Y ese deterioro ha continuado en los primeros meses del 2026, aunque el consumo aparente de acero se ha mantenido prácticamente estable durante el primer trimestre (-0,1%), apoyado principalmente por la construcción, los fabricantes nacionales han seguido perdiendo terreno. La producción ha descendido un 21,1% y las entregas totales casi un 10%, mientras que las importaciones procedentes de terceros países han continuado creciendo (+2,3%), manteniendo la presión sobre la industria siderúrgica española y europea.
Y la situación de España es de las más preocupantes en el comienzo de año, siendo la que registra el mayor descenso, con un retroceso del 19% en el primer trimestre. “En previsión de la entrada en vigor de las nuevas medidas, ha habido mucha mayor importación de producción, a lo que se suma que una de las plantas más grandes de España ha tenido una parada técnica”, ha explicado Carola Hermoso, directora general de Unesid.

Para Unesid, esta evolución pone de manifiesto la creciente desconexión entre el comportamiento de la demanda y la situación de los productores europeos, que continúan perdiendo cuota de mercado frente a competidores de terceros países en un contexto de elevada incertidumbre económica y comercial. La sobrecapacidad es un problema, y el principal agente implicado es China, que sólo el año pasado elevó un 12% sus exportaciones, hasta niveles récord. Esto pone en riesgo el mercado europeo, y en especial el español. Y es que en nuestro país una de cada tres toneladas de acero consumidas procede de terceros países. Junto con la sobrecapacidad hay que tener en cuenta el endurecimiento de las políticas comerciales internacionales, que generan aún más presión al mercado.
Es más, el presidente de Unesid advierte que no se han alcanzado los niveles precovid, sino que estamos en cifras como las de la crisis de 2008, y el diagnóstico es claro: "Europa está sufriendo una crisis industrial importante", y la solución también: "hay que proteger la industria europea en general". Velázquez ha aprovechado para recordar la importancia del empleo industrial, un empleo de calidad.
En 2025, las bajas por enfermedad común, no laboral, han alcanzado los tres millones de horas perdidas, representando más del 60% del total de horas no trabajadas en el año
Velázquez también ha aprovechado para hablar de "sentido común": si en Europa se va a "construir un puente pagado con impuestos, ¿qué sentido tiene que el acero de ese puente se compre en Argelia?". "Se tiene que ser más sensato".
Unesid también señala otro factor problemático: el absentismo. En 2025, las bajas por enfermedad común, no laboral, han alcanzado los tres millones de horas perdidas, representando más del 60% del total de horas no trabajadas en el año. La asociación considera necesario reforzar la colaboración entre Administraciones Públicas y agentes sociales para abordar un desafío que afecta directamente a la competitividad industrial.
La patronal también ha advertido del coste de la energía, que limita la competitividad de la siderurgia española y condicionan tanto las inversiones industriales como los procesos de descarbonización. Por lo que, igual que a Europa, también tienen peticiones para el Gobierno español, valoran positivamente las medidas adoptadas para mitigar el impacto de los costes energéticos sobre la industria, aunque recuerda que algunas de ellas, como la reducción del impuesto sobre el valor de la producción eléctrica o del impuesto especial sobre la electricidad, finalizan el próximo 30 de junio. Por ello, solicita su prórroga mientras persistan las circunstancias excepcionales que afectan a los mercados energéticos, es más, piden que estas medidas sean estructurales.
En nuestro país una de cada tres toneladas de acero consumidas procede de terceros países
“La siderurgia europea afronta simultáneamente elevados costes energéticos, presión importadora y una creciente incertidumbre internacional. La industria necesita instrumentos eficaces y urgentes para seguir siendo competitiva y continuar invirtiendo”, ha advertido Hermoso.
De cara a este año, el cual consideran "un punto de inflexión"; la patronal siderúrgica, que preside Bernardo Velázquez y tiene como directora general a Carola Hermoso, ha incidido en la necesidad de una respuesta firme y coordinada por parte de Europa y España para preservar una industria estratégica para la autonomía energética, industrial y tecnológica del continente.
Por ello reclaman el refuerzo de las medidas de protección comercial y ampliación a los productos aguas abajo de la cadena de valor del acero, la incorporación del criterio Melt & Pour, la ampliación del alcance del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) a toda la cadena de valor y el fortalecimiento de los mecanismos de control y verificación aduanera para evitar posibles prácticas de elusión.
“Europa necesita una política industrial real que permita competir en igualdad de condiciones. La descarbonización y la autonomía estratégica no serán posibles sin una industria siderúrgica fuerte y competitiva”, ha señalado Velázquez.









