Las cifras las tienen ahí, y no son malas: el que fuera el mayor banco del mundo, el británico, o así, HSBC, ha abandonado su antiguo mote de banco tramposo, pero el problema es que en el cambio, sin duda a mejor, no acaba de definir un rumbo.
En cada punto geográfico, el HSBC hace algo distinto. Nada que ver lo que hace en Reino Unido con lo que hace en Asia
Los resultados son buenos y el mercado mira hacia otro lado y compra... porque son buenos. Pero las palabras de Georges Elhedery, director ejecutivo del Grupo, revelan que no se percibe una línea directriz. En cada punto geográfico, el HSBC hace algo distinto. Nada que ver lo que hace en Reino Unido con lo que hace en Asia.
Y recurre, como todo los que temen al futuro: a la recompra de acciones, que consiste en mermar la propia caja para asegurar, con un beneficio romo, poder seguir manteniendo el dividendo.
Y recurre, como todo los que temen al futuro: la recompra de acciones
Ahora bien, si el caso resulta creativo, ¡viva el caos! La única línea común a todas las unidades parece ser el gusto por la banca patrimonial. No obstante, la idea no es muy original. Ya se sabe que con la IA la labor de un banco como sistema de pagos se robotizará. Sin embargo, la banca patrimonial, como todo, también tiene sus límites.
Sabemos que el HSBC, tras una etapa polémica, de epilepsia casi anual, se ha normalizado. Ahora, sólo falta que se defina.










