En la mañana de este miércoles el presidente del Instituto de Estudios Económicos, Íñigo Fernández de Mesa, junto a Gregorio Izquierdo, director general del IEE, presentaba el informe “Libertad económica y la libertad de empresa en España. Índice de Libertad Económica 2026” donde se recogen los resultados del citado índice elaborado por la fundación neoconservadora americana Heritage. El índice trata de realizar una fotografía anual sobre el estado de la libertad económica en el mundo basándose en varios parámetros: libertad de comercio, facilidad para la creación de nuevas empresas, rigidez de la regulación, tasas impositivas, apertura a mercados exteriores, etc.
España no sale bien parada, pero es que lo peor de todo es que llevamos más de 20 años así, es decir, que la falta de libertad económica y de empresa es estructural en nuestro país.
En el Índice de Libertad Económica (ILE) del año 2026 la puntuación media mundial alcanzó los 59,9 puntos, lo que supone un incremento de 0,2 p.p. respecto al 2025, enmarcándose en la categoría de "mayoritariamente no libre". España, por su parte, ocupa la posición número 53 en la clasificación de 184 países, con 66,8 puntos, la misma posición que la edición anterior lo que "refleja la ausencia de reformas estructurales". Este valor del indicador aumenta en 0,5 puntos respecto al año anterior. Tomando como referencia el promedio de la OCDE, con base 100, el Índice de Libertad Económica de España se situó en 93,1 puntos en 2026. Este resultado coloca a la economía española en la posición 35 de los 43 países que integran la OCDE y la Unión Europea. Si se atiende exclusivamente a los países miembros de la OCDE, España ocupa el puesto 31 de un total de 38 economías.
El principal retroceso se registra en la facilidad inversora, que disminuye en 10 puntos. Sin embargo, entre los doce indicadores que conforman el índice, los principales factores que lastran la posición relativa de España frente al conjunto de economías avanzadas son la desfavorable situación de la salud fiscal, con una brecha de -15,4 puntos, y la menor facilidad inversora, con una diferencia de -13,4 puntos.
Todos estos datos tienen un impacto directo en la economía, de tal forma que "la libertad económica se asocia a mejores resultados macroeconómicos, en la medida en que los países con mayores niveles de libertad registran, en promedio, menores tasas de desempleo, una mayor productividad por ocupado y niveles de pobreza significativamente más reducidos, hasta cinco veces inferiores a los observados en las economías con menor libertad".
Respecto a la inversión, otra de las claves para fomentar el crecimiento económico a largo plazo, España mantiene un volumen de inversión total reducido (20,3% del PIB) en 2024 respecto al promedio de la Unión Europea (21,6%) o la Eurozona (21,4%). Sin embargo, la inversión empresarial alcanza en España el 13,1% del PIB, por encima de la media de la UE (12,5%) y la Eurozona (12,2%). "Este dinamismo privado compensa la debilidad de la inversión pública y confirma el papel central de las empresas en la acumulación de capital y la modernización digital".
A esto sumamos el punto quizás más importante, en España, la productividad del sector privado es un 39% superior a la del sector público, además, la eficiencia del sector privado es un 33,1% superior a la del sector público, lo que indica que el sector privado actúa como el principal motor de la eficiencia económica, situando a España como el tercer país de la OCDE con la mayor brecha a favor de la eficiencia privada. Como han señalado desde el IEE, si el sector público fuera igual de eficiente que el privado se ahorrarían recursos, se mejorarían servicios y se podría invertir en nuevos desarrollos, todo ello sin tener que seguir subiendo impuestos, y que a su juicio, el problema es la falta de eficiencia del gasto. Y, tal y como advierten, no lo salva una subida de impuestos, sino conseguir que el gasto público sea eficiente para que sea menor, porque tal y como está ahora supone un freno en la medida que sobrecarga el sector privado con impuestos.