España se ha convertido en una pieza fundamental para la teleco rumana Digi. Tanto es así, que el mayor o menor éxito de la salida a bolsa de la filial española, prevista para la primavera, marcará el futuro del Grupo, propiedad del misterioso Zoltán Teszári.

Esto es así porque los resultados de 2025 publicados este lunes nos muestran una compañía que perdió 33 millones de euros, frente al beneficio de 530 millones de 2024, una deuda neta de 1.872 millones, frente a los 1.375 millones del año anterior, el doble de gastos financieros (142 millones frente a los 62 millones de 2024), un flujo de caja de 38,3 millones de euros, frente a los 66,5 millones anteriores, y un Arpu (ingreso medio por usuario) estable, sí, pero en mínimos, esto es, en los 5,7 euros.

Lo único positivo fueron los ingresos por servicios, que aumentaron un 15,2% hasta los 2.216,5 millones, y el aumento del 4,2% del ebitda ajustado, que alcanzó los 708,8 millones de euros. Sin embargo, el margen ebitda se redujo del 35,2% registrado en 2024 al 31,2%, en 2025.

¿Hasta cuándo y hasta dónde podrá seguir Digi tensando la cuerda en el sector con su modelo low cost? Porque captar muchos clientes con ofertas hiper baratas está muy bien, pero, ¿es sostenible en el tiempo, en un sector que requiere inversiones millonarias?

En este contexto, la filial española se ha convertido en motor del grupo, como hemos dicho al principio. Los ingresos aumentaron un 19%, hasta los 929 millones de euros y, aunque la compañía no informa acerca del resultado final, el ebitda ajustado por arrendamientos operativos creció un 15% y alcanzó los 175 millones. La filial española, que dirige Marius Varzaru, invirtió 468 millones durante 2025, un 63% más que durante al año anterior, en desplegar fibra óptica ultrarrápida de última generación, para comprar espectro de telefonía móvil y para implantar su propia red de móvil, que puso en marcha el pasado 1 de julio.

La captación de clientes continúa siendo la gran fortaleza de Digi en España, aunque lo haga sacrificando la rentabilidad del negocio. Así, la teleco cerró el año con más de 10,8 millones de clientes, un 28,4% más o, lo que es lo mismo, con 2,39 millones de nuevos clientes.

Concretamente, 7,6 millones de clientes de móvil (1,4 millones más que en 2024), más de 2,58 millones de clientes de fibra (+632.000), más de 815.000 de telefonía fija (+189.000 clientes) y más de 172.000 de televisión.

Ahora bien, todo esto lo ha logrado sacrificando el Arpu, ya de por sí bajo, de tal manera que cerró el año en 7,9 euros frente a los 8,7 euros de diciembre de 2024.

En este contexto -deuda y gastos financieros disparados junto a una rentabilidad a la baja- se entiende la importancia de la salida a bolsa que planea la compañía para la próxima primavera. Una salida al mercado que permitirá captar dinero para reducir deuda y seguir invirtiendo en la red. Algunos lo cifran en 600 millones de euros que, visto lo visto, podrían no ser suficientes.