
La compraventa de viviendas bajó en octubre un 2,5% respecto al mismo mes de 2024, hasta un total de 67.789 operaciones, debido al desplome de las ventas de viviendas nuevas, ya que la compraventa de viviendas de segunda mano alcanzó su mayor cifra mensual desde que hay registros, con más de 53.300 operaciones.
Pese al retroceso interanual de octubre, el número de compraventas de viviendas contabilizado en dicho mes es el más alto en lo transcurrido de 2025 y la mayor cifra en cualquier mes desde octubre de 2024, cuando se superaron las 69.000 compraventas, según ha informado este lunes el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El descenso interanual de la compraventa de viviendas en octubre fue consecuencia, exclusivamente, de la disminución de las operaciones sobre viviendas nuevas en un 12%, hasta las 14.464 operaciones, ya que las compraventas realizadas sobre viviendas usadas crecieron un 0,5%, hasta las 53.325 operaciones, su mayor cifra en cualquier mes desde el inicio de la serie histórica, en 2007.
Pese al descenso, hay que tener en cuenta que en tasa intermensual (octubre sobre septiembre), la compraventa de viviendas se incrementó un 6,3%, con aumentos del 4,6% para las viviendas nuevas y del 6,7% para las usadas. Además, en el conjunto de los diez primeros meses del año, la compraventa de viviendas se ha incrementado un 12,3% tras subir las operaciones sobre viviendas nuevas en un 18,7% y las realizadas sobre viviendas usadas en un 10,6%. Por lo que si hay más compraventas y menos oferta, eso se traduce en precios disparados.
Pese a este pequeño tropiezo en la compraventa de viviendas nuevas, la crisis de vivienda sigue ahí. Falta oferta, no se construye, los expertos y, lo que es más grave, los datos, llevan advirtiendo meses de las consecuencias de la Ley de Vivienda: el gran fracaso socio-podemita. Precios que suben disparados, falta de oferta, demanda incontrolada e inseguridad jurídica para el propietario, intervencionismo y desprotección. Todo acompañado del proteccionismo a los okupas.
A este respecto se ha pronunciado la presidenta de la asociación de propietarios del alquiler y ex secretaria general de Vivienda del Gobierno, Helena Beunza, en una entrevista a El Mundo, donde"pide volcarse en construir vivienda en alquiler asequible y alerta de la indefensión del pequeño propietario".
Beunza alerta de la gravedad del problema de la vivienda, "No estamos ante un problema coyuntural de precios, estamos ante un problema estructural de falta de vivienda y esto se soluciona solamente con medidas estructurales de largo plazo y medidas que cuesta su implementación. Es necesario centrarse en el incremento de la oferta de vivienda asequible. Y esto lo dicen la OCDE y los expertos de la Comisión Europea: hay que generar masivamente vivienda asequible".
La ex del Gobierno critica también los límites de precios impuestos en muchas ciudades, porque "están generando es una reducción del stock de vivienda en alquiler y que la que se está poniendo en alquiler sea más pequeña y peor".
Asimismo, destaca lo que señalamos en Hispanidad hace unos días, el Gobierno vende un parque público de vivienda que no tiene: "Estamos legislando como si tuviésemos un gran parque de vivienda, pero realmente estamos ejecutando las políticas con un parque muy lejano al de los países de nuestro entorno. ¿Qué ocurre? Que al final los propietarios se han convertido en el escudo social. Se les están imponiendo una serie de cargas para solucionar una situación que debería de ser responsabilidad del Estado".
Todo ello genera una sensación de inseguridad jurídica, tal y como destaza Beunza, "Se está generando una situación de inseguridad, no solo ya respecto a los inversores, sino también respecto del pequeño propietario. Este es esencial para generar oferta de una manera rápida y para que ponga su vivienda en alquiler, necesitamos que tenga esa sensación de seguridad y de estabilidad, sensación de protección del derecho de propiedad. Y respecto del inversor institucional, noticias como, por ejemplo, la falta de protección de la vivienda en los casos de ocupación o la lentitud de nuestros procesos, no ayudan. La necesidad que tenemos de flexibilizar y de agilizar todos los procedimientos administrativos está actuando como una losa sobre nuestra competitividad y capacidad de innovación".











