
El famoso apagón cumplió su primer aniversario hace poco más de un mes, pero sigue estando de actualidad por la infinita caradura de Beatriz Corredor, que continúa negando ser culpable, y por la CNMC, que insiste una y otra vez en la teoría del ventilador para extender la idea de que ‘todos son culpables’ y así, esconder y proteger al verdadero culpable (la exministra socialista y amiga de Pedro Sánchez, que preside Redeia -matriz de Red Eléctrica-). Y ahora, con dicha idea se señala ya hasta a las renovables, pues se ha abierto un expediente sancionador a Mercuria Sostenible, una sociedad que tiene entre sus accionistas a Bruc, la empresa que fundó Juan Béjar.
El regulador de la Competencia, con Cani Fernández a un mes de terminar su mandato como presidenta, ha incoado un expediente a Mercuria Sostenible el pasado 13 de mayo por una presunta infracción del artículo 65.8 de la Ley del Sector Eléctrico (LSE), por incumplimiento del artículo 64.15, 16 y 17 sin riesgo de garantía del suministro o daño grave. Dicha infracción está considerada como grave y el procedimiento podría durar entre nueve y 18 meses, y permite que la afectada presente alegaciones.
De esta forma, la CNMC ya acumula 65 expedientes sancionadores abiertos (el de Mercuria Sostenible se suma a los 64 anteriores) desde el pasado 16 de abril por presuntas infracciones muy graves y graves a Red Eléctrica, varias energéticas e instalaciones de ciclos combinados, centrales nucleares y ahora también renovables (en concreto, una de Mercuria Sostenible situada en Sevilla). Eso sí, se prevé que la lista continúe creciendo. La apertura del expediente a la sociedad que tiene entre sus accionistas a Bruc refleja que la CNMC no parece que ha tenido en cuenta la denuncia de Red Eléctrica, que le acusa de “conflicto de interés” en sus alegaciones al expediente sancionador y subraya que dicho conflicto “comprometería las debidas garantías de imparcialidad y objetividad”, pues sigue optando por la idea de que ‘todos son culpables’ del apagón… protegiendo a Corredor. Parece que el cabreo por lo que decían esas alegaciones ha durado poco.









