• Y otros tres miembros de la Fundación Jérôme Lejeune.
  • Esto compensa de algún modo el nombramiento de quien asegura que la vida humana comienza a las 18 semanas de gestación. ¿Por qué razón? Porque sí.
  • López Barahona, se convirtió en una de las grandes defensoras de la dignidad del embrión humano.
  • Incluso cuando otros científicos y estrados católicos cedieron en la manipulación homicida de embriones humanos.
  • Porque Dios ama al embrión.
Nos preguntábamos días atrás si un abortista se había introducido en la Academia Pontificia por la VidaAbortista y un pelón tuercebotas. Pero hoy tenemos que dar una de cal (era la de arena), con el anuncio de que la Fundación Jérôme Lejeune también estará presente, con cuatro miembros. Y eso sí ofrece una cierta seguridad. El genetista francés, Jérôme Lejeune, descubrió la causa genética del Síndrome de Down. Pero se le conoce también, por mostrar y demostrar que un ser humano de 1,5 milímetros ya dispone de los elementos básicos para sobrevivir como persona. Eso significa que Lejeune 'adelantó' el origen de la vida -o al menos, el conocimiento de ese origen-, destrozando así de raíz todas las tesis abortivas. Además, López Barahona se convirtió en una de las grandes defensoras de la dignidad del embrión humano, cuando el Partido Popular, en  concreto la entonces ministra de Sanidad y hoy presidenta del Congreso, Ana Pastor, abrió las puertas de la sheol: se permitía investigar, es decir, utilizar embriones humanos procedentes de la Fecundación in Vitro (FIV), como cobayas de laboratorio. Pues bien, Barahona se negó en redondo, en contra de la tibieza, que desgraciadamente, mostraron algunos clérigos y científicos cristianos. Observen, en este sentido, que Barahona habla de individuo humano unicelular, para referirse al cigoto. En definitiva, que el cigoto es un ser vivo y es una persona. Esto es, el embrión es un ser humano. O como diría Benedicto XVI: "Dios ama al embrión". Por lo demás, al igual que Jérôme Lejeune, Barahona tiene una gran virtud: se le entiende todo. Eulogio López      [email protected]