• Escucha la petición de CCOO y retira el recurso ante el TSJM contra la sentencia del Juzgado Nº 2 de Móstoles.
  • Este tribunal anuló la modificación de condiciones de los empleados readmitidos y el TSJM iba a fallar el miércoles.
  • Ahora la 'megaembotelladora' europea quiere lograr un acuerdo definitivo y evitar que el lío judicial del ERE llegue a Estrasburgo.
  • Hace unas semanas, cedió sobre las diferencias salariales reclamadas por trabajadores readmitidos y está dispuesta a un nuevo diálogo.
  • Mientras, los empleados de Fuenlabrada recuerdan que aún falta garantizar un proyecto y un futuro real para poner fin al conflicto.
Este lunes, hay una nueva muestra de la desesperación de Coca-Cola European Partners (CCEP), pues ha cedido para que los empleados de Fuenlabrada no lleven el lío judicial del ERE con beneficios a Estrasburgo. En concreto, la empresa que preside Sol Daurella (en la imagen) ha renunciado a las acciones judiciales pendientes. En un comunicado, CCEP señala que ha recogido la petición de CCOO y ha retirado el recurso presentado ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) contra la sentencia del Juzgado Nº 2 de Móstoles. Este último tribunal anuló la modificación de las condiciones laborales de los empleados readmitidos en Fuenlabrada, fallo que fue recurrido por la 'megaembotelladora' ante el TSJM, el cual debía pronunciarse el próximo miércoles. Con esta nueva cesión, Coca-Cola quiere lograr un acuerdo definitivo más de cuatro años después de hacer un ERE con beneficios, cerrar tres fábricas y cargarse la planta de Fuenlabrada. Claro que su verdadero objetivo es evitar que el lío judicial llegue al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo. Además, hace unas semanas, cedió sobre las diferencias salariales que reclamaban los trabajadores readmitidos y está dispuesta a un nuevo diálogo, después de tratar tan mal a España. Mientras, los empleados de Fuenlabrada han recordado en Twitter que aún debe garantizar un proyecto y un futuro real en la planta madrileña para poner fin al conflicto. Y es que sigue en la misma situación que en septiembre de 2015, cuando se produjo la readmisión: "sin contenido real de trabajo, sin integración en la organización y con mobing colectivo". Recuerden que Fuenlabrada es el ejemplo más cercano que tenemos de la 'gestión Daurella' (fusionar, despedir y desmantelar), que ahora se está viendo también en Europa. Cristina Martín [email protected]