La libertad de Pablo Ibar (en la imagen con su esposa) es inminente. Tras la decisión del Tribunal Supremo de Florida, que desestimó el recurso de la Fiscalía contra la anulación de la pena de muerte que pesaba sobre él.  Es el único español en el corredor de la muerte en Estados Unidos. La inyección letal con la que se eliminan a muchos condenados a la pena capital puede provocar un gigantesco sufrimiento en la agonía final, contrariamente a lo que afirman los protectores de la pena de muerte, según el estudio difundido por Human Rights Watch. Por otra parte, Estados Unidos y China encabezan el ranking de los países con más condenas a muerte. Fueron ejecutadas más de 2.000 condenados en 22 países y juzgadas más de 5.000 personas, según comunica Amnistía Internacional. La pena de muerte y su aplicación no parece inquietar demasiado a los líderes políticos censurados por esta práctica. En los últimos 25 años el número de países que ajusticiaron a condenados a la pena capital ha decrecido en un 50%. México y Liberia son los países que han eliminado la pena de muerte de su legislación. Sin embargo, en algunos países, la pena capital únicamente está prevista para casos de apremio y se mantiene la pena de muerte en casi todos los nuevos Estados del continente africano, en los emiratos árabes, en algunos países orientales y en Rusia. Por otra parte, Japón ha reavivado la pena capital en los últimos años con los ahorcamientos, una práctica cruel y medieval para una nación avanzada y tecnológica como es el Imperio del Sol Naciente. Los detractores de este correctivo aseveran que es inhumano y que supone erigir al Gobierno en ejecutor, impidiendo reparar deslices judiciales, que cuando se originan, son irreparables. La Comisión de Derechos Humanos de la ONU ratificó una resolución en la que se pedía a todos los países del universo prohibir la pena de muerte, proteger la dignidad y los derechos inalienables de toda persona humana, en todos los momentos de su existencia, desde la concepción hasta la muerte natural. Se debe abolir la pena de muerte y aplicar la cadena perpetua revisable. Clemente Ferrer [email protected]