Dolientes con un insólito tipo de neumonía fueron los primeros en alertar de este terrible problema.

Desfilaba el año 1981 y San Francisco (Estados Unidos) estaba a punto de trocarse en el punto álgido de una epidemia que hoy aflige a más de 34 millones de mortales en todo el orbe, el sida.

La epidemia se localiza, en estos momentos, entre los más jóvenes, de modo especial entre los homosexuales.

Pero el horizonte cambia en el Tercer Mundo. África subsahariana es la región más desolada por la enfermedad, cuyos efectos son demoledores. A pesar de que esta parte del orbe significa sólo el 12% de la población mundial, casi siete de cada diez con VIH/sida, coexisten allí. La plaga se ha cobrado más de un millón de vidas en el último año.

Por otra parte, el Papa Benedicto XVI, en relación con esta grave contrariedad, afirma que "la acción de la lucha contra el sida, la Iglesia Católica está, con sus movimientos y diversas realidades combatiendo esta enfermedad". No se puede dominar el enigma del sida sólo con eslóganes publicitarios. No se puede remediar esta tragedia sólo distribuyendo condones, al contrario, existe el peligro de acrecentar el número de infectados. La solución se localiza en una humanización de la sexualidad, en una rehabilitación espiritual y humana que consiga una nueva forma de proceder.

Más de cien expertos en la lucha contra este terrible mal mantienen que el empleo del profiláctico no es un método seguro para frenar la propagación del VIH/sida.

También lo asevera Edward Green, director del Proyecto de Investigación de Prevención del Sida de la Universidad de Harvard que escribió, en el diario digital ilsussidiario.net, que "nuestras pruebas demuestran que en África los preservativos no funcionan como un medio para reducir la tasa de infección del sida". Además observó que "hay una relación entre un mayor uso de preservativos y una mayor tasa de infecciones".

Asimismo, el presidente del Instituto Europeo de Educación Familiar, Tony Anatrella, el presidente de la Federación Africana de Acción Familiar, Danny Sauvage y el jefe de bioestadística del Centro Hospitalario Universitario de Lyon, René Ecochard, afirmaron que "muchos países de África la proporción de personas portadoras del virus es demasiado elevada para que la epidemia sea frenada sólo con los preservativos".

Por último, las Naciones Unidas han considerado que "si la lucha contra el sida se centra solamente en el fomento del preservativo y no en el retraso de las relaciones y la fidelidad de las parejas, nunca será efectiva".      

Clemente Ferrer

[email protected]