• Montoro quiso ponerla en marcha a principios de septiembre, pero De Guindos dio al traste con su iniciativa gracias al apoyo de Rajoy, pese a que ya había sido redactado un borrador.
  • Francia la puso en marcha a principios de agosto con un gravamen del 0,2 % sobre las transacciones financieras.
  • Ni Reino Unido ni Polonia la adoptarán, y el ministro británico ha alertado de sus peligros.
  • Ahora, el ministro de Economía afirma que es importante implantarla de forma razonable y coordinada.

Tendremos tasa Tobin. Un total de 11 países de la UE, entre los que se encuentra España, junto a Italia, Alemania y Francia, han llegado por fin al acuerdo de implantar la tasa Tobin, un compromiso enunciado en el último Ecofin que por fin tiene vía libre.

La tasa Tobin es un impuesto sobre las transacciones financieras, propuesto por el economista estadounidense James Tobin en Janeway Lectures en la Universidad de Princeton en el año 1971. El fin último de dicho impuesto, según los países partidarios de su implantación, es frenar la especulación que arrasa los mercados europeos y lograr que la banca asuma parte de los costes de la crisis.

Francia ya la está implantando desde el pasado mes de agosto para disgusto de los brokers galos. En Francia, la tasa grava con un 0,2% ciertas operaciones de títulos de grandes capitalizaciones bursátiles. En el  Reino Unido siempre se ha mostrado decididamente en contra de su adopción. Y sigue en la misma postura. El ministro británico de Finanzas, George Osborne, afirma que "sólo consideraremos sumarnos si todos los centros financieros del mundo la implantan, como Nueva York, Singapur, Shanghái y Hong Kong". Su veto no habría tenido ninguna validez, ya que se ha utilizado un mecanismo denominado como de cooperación reforzada que tan sólo exige la participación de al menos nueve Estados Miembros. Alemania y Francia, los promotores iniciales de la iniciativa han conseguido convencer a Portugal, Grecia, Eslovenia, Bélgica, Austria, Estonia y Eslovaquia.

Reino Unido, al igual que Polonia, que comparte su decisión de no implantar la tasa, han señalado que no pondrán freno a su implantación en los países que lo deseen, pero Osborne ha advertido de que podría provocar pérdidas por valor del 3,5% del PIB.

A principios de septiembre, fuentes del Ministerio de Hacienda señalaban que España implantaría la tasa Tobin y que se estaban llevando a cabo diversos estudios coordinados por la Secretaría de Estado de Hacienda para dilucidar en qué horquilla se movería la tasa. Existía incluso un borrador, ya redactado, que se iba a aprobar en el Consejo de Ministros del viernes ocho de septiembre, pero según pudo saber Hispanidad, el texto se retiró a última hora por desacuerdos entre De Guindos y Montoro. Rajoy dio la razón al ministro de Economía, que no era partidario de la implantación de la tasa en solitario, y el borrador, bastante ajustado, ya que eximía de la tasa al mercado primario, quedó en agua de borrajas.

El impuesto gravaría con un tipo del 0,1% las compraventas de acciones y bonos y con un tipo del 0,01% las de derivados. De implantarse en toda la UE generaría unos ingresos anuales de 55.000 millones. El destino de los fondos obtenidos con la tasa servirá, entre otras cosas, para financiar el presupuesto de la Unión Europea.

Este martes, De Guindos, tras la reunión del Eurogrupo y del Ecofin, ha declarado en rueda de prensa, que la tasa Tobin tiene aspectos positivos si se pone en práctica de una forma razonable y coordinada. La frase no ha debido de sentarle nada bien a Cristóbal Montoro, a quien De Guindos obligó a dar marcha atrás. 

Mariano Tomás
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