"El recibo de la nómina actual tiene más deducciones que un historia de Sherlock Holmes" (Raymond Cvikota). A esta cita habría que añadir otra de Adlai Stevenson: "Hubo un tiempo en que un tonto y su dinero se separaban pronto, pero ahora eso le sucede a todo el mundo".

Y ambas, a cuento de la reforma laboral española, que aprobará el Gobierno el viernes 10 y que se presume no servirá para nada. Ni tan siquiera el secretario general de CCOO, Fernández Toxo, hace suyo el asunto, a pesar de que Rubalcaba ha apostado con ganas por los sindicatos.

En definitiva, mientras no reduzcamos el peso de la nómina, especialmente las cuotas sociales, así como los muchos epígrafes de la nómina -y mientras no elevemos los salarios- no se creará empleo.

La vicepresidenta Elena Salgado asegura que no se pueden cambiar cuotas por IVA porque el consumo está deprimido. Pues ahí tiene la respuesta, señora ministra: reduzca usted las cuotas sociales a los empresarios y suba el salario mínimo interprofesional y, con ello, el salario medio español, que es un poco vergonzoso.

Además, subir los salarios bajos resultaría la forma de compensar a los trabajadores por un despido libre que se impone por sentido común para que, como asegura el presidente de la CEOE, Joan Rosell, el empresario pierda el miedo a contratar.

De otra forma, tontos y listos van a separarse de su dinero a gran velocidad. De hecho, su dinero se lo arrebata el Estado ya antes de recibirlo.

Eulogio López

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