• Luis de Guindos aseguró recientemente que en España "las hipotecas se pagan".
  • La morosidad de la banca sube al 10,7% en septiembre y marca un nuevo récord.
  • El aumento supone más de tres puntos porcentuales respecto al nivel de septiembre de año anterior (7,16%).
  • La morosidad ha aumentado en los últimos 12 meses algo más de 54.000 millones de euros. En un año, ha pasado de 128.080 a 182.226 millones, un 42% más. Y mientras, el Gobierno no cambia ni una línea de la ley hipotecaria y no aborda la dación en pago.
  • Y el banco malo amenaza con convertirse en fuente de corrupción.
Hace bien pocos días, el ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguraba que "en España las hipotecas se pagan". Pues bien: según datos del Banco de España, la tasa de morosidad de la banca española ha alcanzado en septiembre el 10,7% (récord), o sea, dos décimas más que el 10,5% registrado en agosto, lo que significa que la tasa de morosidad del sistema financiero español lleva quince meses consecutivos de subidas.

Y además, con este nuevo deterioro, la morosidad de la banca española ha aumentado en los últimos 12 meses en algo más de 54.000 millones de euros y ha pasado de 128.080 a 182.226 millones, lo que representa una subida del 42%.

El saldo de los créditos morosos de bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros de crédito (a particulares y empresas) subió en septiembre 3.450 millones de euros.

El último descenso mensual ya es lejano y data de junio de 2011, cuando la morosidad bajó al 6,41%, frente al 6,48% de mayo de 2011. Además, en febrero de 1994 la 'marca' se estableció en el 9,15% de tasa de morosidad. También supone un aumento de más de tres puntos porcentuales respecto al nivel de septiembre de 2011 (7,16%).

Del total de 1,7 billones en préstamos (han crecido el 0,17% respecto al mes anterior), 182.226 millones eran activos dudosos en septiembre, frente a los 128.080 millones del mismo mes del ejercicio anterior.

Volviendo al Gobierno, el parche cosmético de la semana pasada sobre los desahucios no aporta nada porque no aborda la dación en pago. El Ejecutivo interrumpe los desahucios durante dos años para las familias más vulnerables pero no cambia ni una línea de la ley hipotecaria, una ley que solo beneficia a los bancos.

Y, como explicamos recientemente, la SAREB (banco malo), con Belén Romana a la cabeza (en la imagen), amenaza con convertirse en fuente de corrupción. Un buen termómetro será ver si una vez en marcha, se producen ventas masivas a inversores institucionales para que éstos, a su vez, especulen con las viviendas.

Andrés Velázquez
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