El presidente del Banco Sabadell es un tipo inteligente. No muy simpático pero de gran formación. Es catalán proclive al socialismo pero sin excesos, y proclive al nacionalismo pero sin alharacas.

La edición del jueves de Expansión publica una entrevista con su persona en la que asegura que son los accionistas quienes deben decidir los bonus de los ejecutivos y consejeros, no el Estado. Me parece estupendo que no sea el Gobierno quien se entrometa en las vidas internas de las empresas (salvo para exigir la paridad feminista. Ahí sí, ya sabe que yo, por el feminismo, mato) pero el problema, como ya dejara claro Hispanidad, es que la Ley de Economía Sostenible (LES) no permite a los propietarios decidir los salarios de consejeros y directivos, es decir, de sus empleados. La LES no es más que una tomadura de pelo.

A ver si nos entendemos. Lo que hay que conseguir es que los accionistas, no sólo sean informados sino que, además, decidan cuánto cobran consejeros y directivos. Ese objetivo lógico no se ha logrado. Este es el problema.

Eulogio López

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