Ha sido maravilloso. Elena valenciano (en la imagen), número dos del PSOE, se ha montado un show de lo mejor: se ha traído con ella a unas cuantas feministas para protestar contra la ley de tasas del Gobierno Rajoy y su repercusión sobre la violencia de género. Allí estaba la responsable de violencia de género del Consejo General de la abogacía y cómo no, las feminazis de la sociedad de abogadas Themis, quien, entre col y col, aseguró que preparaban el boicot de la norma del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.

¡Que tenga uno que defender a Gallardón!

Empecemos por el principio: la ley contra la violencia de Género es una de las normas más tiránicas del inefable Zapatero, apoyada con entusiasmo por el Partido Popular de don Mariano Rajoy. Sus principios son muy claros: todo varón es culpable mientras no se demuestre lo contrario. La mujer no sólo es inocente antes y después de demostración alguna, sino que además, no tiene más que asegurar que su pareja la maltrataba para quedarse con los hijos y el patrimonio de ambos.

Entonces viene Gallardón y decide que hay que cobrar más tasas judiciales para reducir la manía española de querellarse por todo y por todos. Pero el muy progre Gallardón se cuida mucho de, no sólo no cobrar a las desaprensivas (no todas, sólo un 90%) que demandan a sus parejas por violencia machista, sino que, además, les reduce al mínimo los gastos más importantes, los derivados del abogado y el procurador.

Uno pensaría que, en defensa de las mujeres maltratadas, las feministas, del PSOE y de cualquier otro lar, aplaudieran la ley de tasas al menos en este punto: en el pago de casi todos los gastos procesales para los casos de violencia de género.

Pero el cinismo y la demagogia de doña Elena Valenciano no conocen límites. Así que se ha adornado con otras tres brujas -perdón, feministas- quienes han anunciado por un boicot en los tribunales a la norma -no está mal que una diputada se preste a lanzar un boicot contra una ley aprobada por el Parlamento que le paga el sueldo- y ha mentido lo suficiente para presentar una norma repugnantemente feminista como si fuera un hachazo machista del pérfido PP.

Oiga, ¿dónde está el límite de la mentira, de la mentira feminista ¿Y de la demagogia socialista

Eulogio López
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