• Objetivo de la subasta electrónica. Acabar con los subasteros, especialmente en las subastas judiciales de pisos.
  • Los registros de nacimiento y defunción también se digitalizan: controlados desde la primera cuna.
  • Nuevas normas de tráfico: más sanciones… por nuestra seguridad.
  • Soria habla mucho y no explica nada sobre el Castor: ¿Quién va a pagar las copas

Gran Consejo de Ministros el del 4 de octubre. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría saltó al ruedo acompañada del ministro del Interior, Jorge Fernández, y del titular de Industria, José Manuel Soria. (Los tres en la imagen).

Cada uno de los subordinados tenía que vender: Fernández la décimo octava remodelación de tráfico, mientras Soria el desastre del almacenamiento de gas Castor, con su correspondientes seísmos.

Pero Soraya siempre se reserva algo. Por ejemplo, su nueva medida (recuerden, 218 en total) sobre reforma de la Administración pública, su tema favorito, que ella vende como el gran cambio -en efecto, debería serlo- y algunos, sobre todo los empresarios, piensan que se está quedando en nada.

Y no son malas las nuevas medidas: por una parte, la subasta electrónica, un portal único para subastas judiciales. En 2012 los juzgados de primera instancia celebraron más 72.000 subastas, tanto de bienes muebles como inmuebles.

En definitiva, se trata de acabar con los subasteros por la vía digital a través de un único portal para todo tipo de subastas. Tiene riesgos pero la idea es buena. Los ciudadanos se dan de alta y ya pueden participar.

Luego viene otra idea no tan buena: la inscripción telemática de nacimientos y decesos. Con la excusa de evitar el robo de bebés, se digitaliza el registro pero, al mismo tiempo, se multiplican los datos para que no haya cambios de bebés. Es decir, que vamos a estar registrados desde el seno materno, y quien controlará los datos, naturalmente, es el Estado. Los españoles, cada vez somos más trasparentes y tenemos menos privacidad. Pero lo hacen por nuestro bien. 

Por cierto, con esto nos hemos enterado de que los nacimientos en España caen en picado: 450.000 nacimientos en España el pasado año.

La vicepresidenta tiene un lobby bien amaestrado a los que siempre asigna la palabra mientras se la niega a los demás. Por ejemplo a Hispanidad. Eso sí, es lo suficientemente lista como para no ceñirse nunca a los mismos y para dar una impresión de pluralismo en las preguntas. Sobre todo en las políticas, casi siempre tan inconcretas que doña Soraya se escapa en las repuestas con una espléndida sonrisa.

Por ejemplo, tres preguntas sobre Cataluña, una especialmente concreta (se ve que se le escapó): ¿El Gobierno acepta estudiar una tercera vía de entendimiento Madrid-Barcelona dentro de la Constitución para cambiar el estatus económico de Cataluña Pues bien, Soraya se olvida del "dentro" y vuelve a recordar -¡cuánta paciencia, Señor!- que no se puede cambiar el estatus económico de Cataluña sin cambiar la Constitución y que para eso no hay consenso. Mentira, sí se puede.

El ministro Jorge Fernández nos habla del nuevo reglamento de Tráfico. Otra vuelta de tuerca. Si corres a 150 kilómetros por hora te quitamos puntos aunque cuando la velocidad máxima pase de 120 a 130. Si conduces drogado te analizaremos y, sancionaremos y fusilaremos (esto último no). Parece lógico sí, pero se amplía el concepto de droga. El alcohol es una droga, y esperan a que en breve no lo sea el tabaco.

Por cierto, el cuadro sancionador se establece antes de la normativa de la ampliación de 120 kilómetros a 130 como velocidad máxima, y eso que sólo se permitirá en algunos tramos.

En definitiva, por nuestra seguridad nos fríen a multas.

También intervino en la rueda de prensa, el inefable ministro Soria. Sobre el almacén de gas Castor, claro. No se cómo hace este hombre para no mojarse ni en la ducha.

A ver: nos hemos enterado de que el procedimiento es "reglado", pero nada más. Nos hemos quedado sin saber si ACS tiene responsabilidades en el desaguisado, sin saber quién va a pagar las copas en el caso de que todo lo invertido en el Castor no sirva para nada.

Nos hemos quedado sin saber ni el causante ni el culpable ni las soluciones posibles y ni tan siquiera sabemos el peligro real porque los "expertos" no concluyen en una dirección inequívoca. Eso sí, sabemos que el procedimiento estaba "reglado". ¡Ozú!  

Eulogio López

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