• Ambos prelados, utilizando su derecho a la libertad de expresión, "clamaron para que se acabe el hambre y la corrupción" en el país durante sus homilías: un delito tremendo, a juicio de Maduro.
  • Algo parecido a lo que le pasó al colegio Juan Pablo II de Madrid: fue acusado de 'odio' por Cristina Cifuentes, por utilizar su libertad de expresión contra la ideología de género.
Los dos obispos de Venezuela acusados por el Presidente Nicolás Maduro de haber cometido "delitos de odio" y que posiblemente serán investigados por la justicia del país, no se encuentran detenidos por el gobierno, informó Aciprensa. Se trata del Arzobispo de Barquisimeto, Mons. Antonio López Castillo; y el Obispo de San Felipe, Mons. Víctor Hugo Basabe, quienes como indica el diario El Nacional, "clamaron para que se acabe el hambre y la corrupción" en el país durante sus homilías de la fiesta de la Divina Pastora de Barquisimeto el domingo 14 de enero. A través de las redes sociales, especialmente en Twitter, se ha difundido el rumor de que ambos fueron detenidos por el gobierno. "No están detenidos. El Presidente pidió una averiguación sobre si habían quebrantado o no la famosa ley del odio. No han iniciado la averiguación", indicó una fuente confiable del episcopado venezolano a ACI Prensa este miércoles 17 de enero. Nicolás Maduro dijo lo siguiente sobre los Prelados: "Ahora viene un diablo con sotana a llamar a enfrentamientos violentos, a llamar a la guerra civil (…), y le agradezco a la gente del estado Lara que fue la que me alertó de esta cochinada, porque yo la verdad no escucho a esa gente, nosotros no escuchamos a esos bandidos". Ambos obispos rechazaron las acusaciones de Maduro, a las que se sumó el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), y luego del primer Vicepresidente de la CEV, Mons. Mario Moronta, quienes respaldaron a los dos obispos acusados. Lo que les ha pasado a ambos obispos venezolanos es lo mismo que le pasó al colegio Juan Pablo II de Madrid, que fue acusado de delito de odio por utilizar su libertad de expresión contra la ideología de género, un crimen -el de criticar una ideología- abominable a los ojos de la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes. José Ángel Gutiérrez [email protected]