• La operadora se escora hacia el PSOE.
  • Las salidas más relevantes: Gilpérez, Sánchez de Lerín y Eduardo Caride: ya no quedan históricos en la nueva Telefónica.
  • Emilio Gayo, pro-PSOE, se convierte en el presidente de Telefónica de España.
  • El que más sube: el nuevo super-secretario general, Pablo de Carvajal.
  • Esto ya es el equipo Pallete. Del Comité Ejecutivo que tenía Pallete cuando sustituyó a Alierta, ya no queda nadie.
  • Ahora, a renovar el Consejo y a reducir deuda sin reducir perímetro.
Revolución en el equipo ejecutivo de Telefónica. Se lo resumo así: del Comité Ejecutivo que José María Álvarez Pallete heredó de César Alierta ya no queda nadie. Las dos salidas más llamativas son las de Luis Miguel Gilpérez, el hombre que inventó la convergencia, como presidente de Telefónica de España, que pasó de ser la tonta de la clase al motor mejor engrasado. Nada que decir. Gilpérez ya había pactado su salida con Pallete y el presidente ha aprovechado la situación. Le sustituye quien siempre se dijo que le sustituiría, Emilio Gayo, que, en clave política, anda más cerca del PSOE que del PP, pero que es el único al que aceptan todos los ejecutivos de la operadora. Atención a María Jesús Almazor, nueva Ceo de Telefónica de España. Y con Gilpérez abandona el último viejo telefónico: Eduardo Caride. Toda Hispanoamérica era suya menos Brasil. Ahora, sus áreas se parten en dos o tres zonas, según se mire. Y eso demuestra que mandaba más que un coronel. Pero quería marcharse. Pallete nunca le hubiera echado. Y sale también otro veterano, muchos lustros en la casa: Ramiro Sánchez de Lerín, secretario del Consejo y máximo responsable jurídico. Y otro casi también veterano: Carlos López Blanco. Y aún más curioso, no a uno, sino a los dos, les sustituye la misma persona, el secretario de Telefónica de España, Pablo de Carvajal, hijo de José Federico de Carvajal. La mayor sorpresa entre el segundo nivel de la casa ha sido esta. Sí, su nombre había surgido como sustituto de Sánchez de Lerín, pero no en cabeza de carrera. Y ahora resulta que no sólo sustituye a Lerín sino también al responsable de Regulación (importante en una multinacional como Telefónica), Carlos López Blanco. Resumiendo: nos encontramos ante un equipo directivo plenamente de Pallete tras un año y medio en la Presidencia. Este sí es su equipo. Y el asunto no ha acabado, porque si los cambios en el equipo ejecutivo (por cierto, algunos necesitan refuerzos, por ejemplo, el precitado Pablo de Carvajal) ya suponen la transición terminada de Alierta a Pallete, ahora queda la II Revolución: renovar el Consejo. Si lo prefieren, hacer un consejo más suyo. El perfil ideológico -vital en una compañía regulada- va cambiando del azul -tampoco muy intenso- a rojo, más bien encarnado. Si lo prefieren, algo de Gauche Divina, con corazón troskista y cabeza capitalista porque "esto es lo que hay". Y ahora sí, Pallete podrá afrontar sin cortapisas la gran cuestión: reducimos deuda y perímetro o seguimos creciendo en inversiones e ingresos. Él tiene las ideas muy claras. Las dos. Ventas selectivas de unidades sin perder el control. Con los objetivos de reducir deuda y mantener inversiones. Si lo prefieren, en una simpleza imperdonable: vender el 49% y quedarse con el 51% Eulogio López [email protected]