• Tanto Soraya Sáenz de Santamaría como Susana Díaz se han creído la 'operación SS' del CEC.
  • Es decir, que las dos mujeres lideren los dos grandes partidos.
  • Mientras, un desmayado Mariano Rajoy muestra su hartazgo con todos sus colaboradores.
  • Y Guindos amenaza con marcharse si Soraya continúa metiéndole el dedo en el ojo.
La Operación SS del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), de la que informamos en Hispanidad, ha conseguido un cierto éxito: las dos interesadas, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la presidenta de Junta de Andalucía, Susana Díaz, se lo han creído. Ambas consideran que el poder mediático, presuntamente controlado por los dos grandes grupos empresariales, pueden llevarlas a liderar los dos grandes partidos. En el caso de Soraya, además, sueña con la Presidencia del Gobierno inmediata, con un Rajoy forzado por todos a dimitir como única posibilidad para formar Gobierno. Tanto es así que en Moncloa se habla mucho de cómo la inquietante Caracoles (María Pico, jefa de Gabinete e íntima de la Vice) se dirige a su jefa llamándola "presidenta", a lo que la número dos del Ejecutivo ataja: "Todavía no, María, todavía no". Si esto ha llegado a oídos de este cronista no duden que también ha llegado a oídos del presidente del Gobierno, el mismo Rajoy desmayado que comparecía ante sus diputados en la mañana del lunes y un Rajoy harto de todo su Gabinete. Es cierto que Soraya, mil veces señalada como traidora durante la pasa legislatura, ha conseguido sobrevivir a sus enemigos: Ana Pastor está en el Congreso; Margallo, desahuciado, Soria, laminado, y ahora le tocaba el puesto a Luis de Guindos. Por cierto, el ministro de Economía brama contra la vicepresidenta, quien ha aprovechado el caso Soria para quitarse de en medio a un Guindos cada día más valorado por Rajoy. En cualquier caso, si la Vice espera su oportunidad, Susana Díaz hace lo propio para descabalgar a Pedro Sánchez. Mientras, ambas aseguran su fidelidad al partido, al Gobierno, a sus superiores y a quien haga falta. Eulogio López [email protected]