• Las dos plantas consolidarán contablemente en Saeta desde el primer momento.
  • En el fondo, se trata de mantener desconsolidada una deuda real.
  • Y si cuela, cuela.
Florentino Pérez (en la imagen) lleva años intentando vender las renovables de ACS, unos activos que surgieron al albur de las suculentas subvenciones concedidas por Zapatero. Con la reforma del ministro Soria, lo que antes proporcionaba una rentabilidad del 25% -con cargo al presupuesto del Estado, naturalmente- ha pasado a una rentabilidad del 7% aproximadamente. No está mal, pero ya no es la súper rentabilidad de antes. En cualquier caso, el problema no es ese. El problema es que para llevar a cabo esas inversiones millonarias -sobre todo las termosolares- las empresas se apalancaron hasta las cejas. Daba igual, el retorno estaba garantizado por el mismísimo Estado español. Y Florentino no dejó escapar la oportunidad, evidentemente. Pero llegó el momento de desapalancarse y Florentino no lo dudó ni un segundo: las renovables pasaron al epígrafe de activos disponibles para la venta. Primera consecuencia y más importante: la deuda asociada a esos activos no consolida en las cuentas del grupo. Eso permitió a ACS hablar de una deuda neta de 3.722 millones de euros en 2014 en lugar de los 5.931 millones de deuda total, incluyendo los 2.213 millones de deuda vinculada a los activos en venta. ¿Qué ha ocurrdo? Que en el último ejercicio, el auditor avisó a Florentino: si no lograba vender las renovables este año se vería obligado a incluir contable mente la deuda asociada a esos activos. Y entonces surgió Saeta Yield, con el objetivo de aglutinar las renovables de ACS y, de paso, ingresar una pasta saliendo a bolsa. Todo esto sirve para explicar la operación anunciada este martes: Saeta Yield (24,2% de ACS) ha comprado dos plantas termosolares -Extresol 2 y Exgtresol 3, situadas en Badajoz- a Bow Power, también filial de ACS y a GIP por 119 millones de euros. Como deja bien claro el hecho relevante remitido a la CNMV y para que nadie tenga dudas, tampoco el auditor, "las plantas consolidarán contablemente (en Saeta) desde la fecha de su adquisición". Y es que, en el fondo, se trata de mantener desconsolidada una deuda que sigue estando ahí y que es real. Sólo que ahora figura en las cuentas de Saeta -cuyo primer accionista es ACS- y no en las de la matriz. Y si cuela -que colará-, cuela. Pablo Ferrer [email protected]