¿Recuerdan a Josefina? Forma parte de lo que en Hispanidad denominamos el Escudo Social del Gobierno: a sus 73 años, tomó la decisión, tres años atrás, de alquilar a una amiga suya una habitación después de que le insistiera mucho. La propietaria se marcha a Colombia de vacaciones, y su inquilina y amiga aprovecha para vender sus joyas y cambiar la cerradura de la casa, empadronándose junto a seis personas más.

Josefina se ve obligada a vivir en un trastero. Hace unos meses logró que sevicios sociales le prestara una habitación: "luchando y esperando que un juez tenga la mínima conciencia y que dé la orden".

La propietaria asegura que su okupa no tiene nada de vulnerable: "Está ingresando 4.000 euros al mes, cómo no se va a ir de vacaciones", también ha contado que ha visto entrar a otro desconocido en su domicilio y, cuando llamó a la policía, él confesó que estaba ahí "para vigilar la casa y duermo aquí porque la dueña está de vacaciones". "Ha dejado a alguien de guardia para que tú no puedas entrar en tu casa".

En octubre, la okupa fue desalojada, Josefina daba por cerrada esta terrible pesadilla, hasta el viernes cuando volvió a recibir noticias de su okupa. La propietaria ha recibido una querella criminal en la que le pide 3.000 euros al entender que "los vídeos que le grabó y colgó en una red social representarían «un presunto delito de injurias y calumnias»", ha podido saber El Correo. 

"Esto es una vergüenza, ella (la okupa) se ha lucrado a costa de mi casa porque tuvo empadronadas a seis personas a razón de 250 euros al mes y ahora me pide este dinero. Es el mundo al revés", denuncia Josefina.

El medio ha accedido a la demanda en la que se mencionan seis vídeos del perfil de Josefina, todos grabados en vía pública. En ellos, Josefina llama "ladrona, delincuente, okupa, sinvergüenza o paga lo que has robado", a la okupa. La okupa considera que así "no sólo atentan contra su dignidad", "sino que afectan también a su hijo de 13 años, quien soporta burlas en el colegio como consecuencia de los vídeos que se publican en redes sociales y en televisión sobre su madre. Tiene miedo a salir a la calle y encontrarse con Josefina, por lo que apenas sale de casa y necesita ser acompañado al colegio".

Pese a todo, Josefina se justifica: "A ver, fue la primera vez que grabé algo en mi vida. Una vecina me enseñó a publicarlo porque quería que la gente supiera lo que estaba pasando", y denuncia: "Se llevó hasta los tenedores y la que ahora está procesada soy yo", "¿Por qué no le investigan a ella? Trabaja en negro de cocinera en un restaurante cercano a Santa Isabel".