ONG Open Arms ha navegado más de 2.000 millas náuticas -equivalentes a más de 3.700 kilómetros- en el Mediterráneo Central durante el último mes. Los datos de posiciones, tiempos de misión y distancias a puerto revelan un patrón constante: salidas desde puertos italianos, largas esperas en aguas próximas a las rutas de salida libias y tunecinas, interceptación de embarcaciones que parten de esas costas y desembarcos finales en puertos italianos situados a cientos de millas de cualquier alternativa hacia los puertos más cercanos.

La operación más alejada de las costas europeas se desarrolló entre el 17 y el 24 de junio. La nave zarpó de Siracusa y se dirigió hacia una posición situada a 65 millas náuticas al sur de Malta. Posteriormente se desplazó hasta una zona localizada a 120 millas náuticas de la costa libia y solo 37 millas náuticas de Lampedusa. En ese punto permaneció durante horas en espera, en una localización que representa el momento de mayor penetración en el Mediterráneo central durante el último mes. Tras esa espera, la embarcación de la ONG catalana cambió de rumbo hacia el noreste y fijó como destino el puerto de Ortona, en los Abruzos. El 24 de junio atracó y desembarcó a 14 inmigrantes ilegales tras una misión que duró 176 horas y 35 minutos desde la salida de Siracusa.

A principios de julio, Open Arms interceptó a 85 inmigrantes ilegales que habían partido de Misrata, en Libia. El puerto asignado fue Savona, en Liguria, a 634 millas náuticas de la zona de encuentro con la embarcación fletada por los traficantes libios. El buque de la ONG atracó en Savona el 5 de julio y desembarcó a los 85 inmigrantes ilegales tras más de cuatro días de navegación. Solo cuatro días después, el 9 de julio, se llevó a cabo la interceptación de las 16 inmigrantes ilegales al sur de Lampedusa. El puerto asignado en esta ocasión fue Ravenna, a 725 millas náuticas desde el punto de rescate. La nave llegó a Ravenna el 13 de julio tras 175 horas y 50 minutos de misión desde su salida de Savona. El 15 de julio, apenas dos días después del desembarco, Open Arms zarpó de nuevo de Ravenna con destino probable hacia el mar de Libia para iniciar una nueva operación.

El conjunto de operaciones documentadas en el último mes dibuja un ciclo repetido. Las embarcaciones parten desde Libia y Túnez con el objetivo evidente de ser localizadas en alta mar. Una vez interceptadas, son trasladadas a puertos italianos que, en varios casos, se encuentran a distancias muy superiores a las que separarían esos mismos puntos de rescate de puertos españoles. Las monitorizaciones marítimas consultadas por La Gaceta confirman que Open Arms ha dedicado buena parte de su actividad a cruzar el Mediterráneo en trayectos de cientos de millas náuticas entre recogidas y puertos de destino. Solo en los desplazamientos principales entre puertos y zonas de rescate se superan las 2.000 millas náuticas recorridas.

Pues bien, Open Arms, capitaneada por Óscar Camps, está 'de gira' con la exposición 'Luchar contra el discurso del odio' -financiada con dinero público- en la que utiliza como ejemplo tuits de Rubén Pulido, Herman Tersch o Mateo Salvini, enmarcados en una sala dedicada a los discursos de odio, que según la exposición se dedican a combatir la desinformación.

¿Dónde está el discurso del odio cuando en una publicación revelas recorridos de una ong que se sitúa frente a costas libias y frente a costas tunecinas a sabiendas de que en ese litoral hay unas redes criminales que van a fletar embarcaciones cargadas con inmigrantes ilegales, que están deseando tocar suelo europeo?