Ya en septiembre de 2025, recogimos en Hispanidad otro 'éxito' del Sanchismo: España, medalla de oro en número de jóvenes que ni estudian ni trabajan ('ninis').

Así, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte a España de que debe reducir el absentismo escolar en las aulas: "España pertenece a un grupo de nueve sistemas educativos (junto a países como Chile, Finlandia, Italia y Estados Unidos) donde el absentismo nunca descendió y creció sostenidamente durante todo el periodo".

Cada día cuenta. Comprender, prevenir y responder a los problemas de asistencia escolar es el último informe de la OCDE que señala un aumento "constante" entre 2015 y 2023 de las ausencias de los escolares españoles (una vez por semana o cada dos semanas) y que se aleja de la tendencia media que muestran el resto de países desarrollados, y que se situó en el 15% en 2023.

Según dicho informe, el 36% de los estudiantes que sufrieron ausencias prolongadas en secundaria ya habían presentado este mismo problema durante la educación primaria.

Y los expertos recuerdan que tienen repercusiones muy negativas tanto en el rendimiento académico como en las habilidades sociales del alumno. Las ausencias escolares se asocian con un menor funcionamiento ejecutivo, menor motivación, menor perseverancia y menores aspiraciones educativas; unos factores que pueden mermar aún más la capacidad de aprendizaje. Aunque, insistimos, configuren el modelo del alumno modelo del Sanchismo, que recordemos, es cada vez más vago, ignorante y, además, gamberro.

Las ausencias en primaria impactan en el desarrollo de habilidades fundamentales y en secundaria pueden derivar en problemas de comportamiento al coincidir con importantes transiciones académicas y de desarrollo madurativo.

No olvidemos tampoco que en los últimos tiempos ha aumentado la conflictividad en las aulas españoles, con los alumnos, y con las familias.

Volviendo al absentismo, la OCDE expone algunas propuestas, como apoyo específico de la salud física y mental en la asistencia escolar; apoyos directos en las escuelas —como programas de alimentación o transporte— dirigidos especialmente a los estudiantes más vulnerables; establecer legalmente las responsabilidades de las familias y autoridades y compartir datos de forma segura entre instituciones; o flexibilizar el currículo mediante metodologías activas y opciones vocacionales, así como evitar la repetición de curso -en eso, el Gobierno Sánchez tiene matrícula de honor- o la expulsión disciplinaria como respuestas automáticas.