Ocurrió en la Comandancia de la Guardia Civil en Pamplona, en la capilla ardiente por el Guardia Civil David Pérez Carracedo, asesinado por unos narcotraficantes en la población gaditana de Barbate, el pasado viernes. Cuando el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se disponía a ponerle la medalla al mérito póstumo la viuda de David Pérez se enfrentó a él: “Tú no, él no lo hubiera querido”. El ministro retrocedió y fue el agente que llevaba la medalla quien se la impuso la cadáver.

Y la cosa no acaba ahí porque al plantarse la viuda, algunos de los guardias civiles allí presentes, alineados en formación, prorrumpieron en aplausos, lo que demuestra al hartazgo de la Benemérita con su jefe máximo.

Recuerden que es un cuerpo policial sometido a disciplina militar. Algo así no se había visto nunca.

Diez horas antes del asesinato, Grande-Marlaska presumía de haber vencido al narcotráfico y horas después de la matanza osó decir que “lleva cinco años implementando los medios materiales y personales necesarios” para la Guardia Civil

En definitiva, los hechos son estos: la viuda del agente asesinado en Barbate por los narcos expulsa al ministro de la capilla ardiente y sus compañeros aplauden... porque el cinismo del ministro ha roto la disciplina de la Benemérita, un hecho, sin duda, grave.

¿Por qué? Pues por el cinismo del ministro del Interior tras los sucesos de Barbate (Cádiz). Veamos:

Diez horas antes del asesinato, Grande-Marlaska presumía de haber vencido al narcotráfico y horas después de la matanza osó decir que llevaba “cinco años implementando los medios materiales y personales necesarios” para los guardias civiles. Claro, por eso se enfrentan a una super barca-narco con un humilde fueraborda y por eso los narcotraficantes les embisten y matan a dos de ellos, mientras a un tercero le dejan muy grave. Como aseguraba uno de los supervivientes: “Estamos vendidos”. 

En el momento de escribir está crónica, ni Grande-Marlaska ha dimitido ni Sánchez le ha cesado. 

En el momento de escribir esta crónica, ni Grande-Marlaska ha dimitido ni Sánchez le ha cesado

David Pérez, de 43 años, tenía un hijo de 6 años y otro de 9. Formaba parte del Grupo de Acción Rápida (GAR) de la Guardia Civil. Su viuda no ha sido capaz de callar. Pero es posible que eso importe poco a un personaje como Fernando Grande-Marlaska quien, desde sus inicios como ministro nunca se ha sentido afectado por las críticas constantes que han provocado sus errores y que él decía que tenían su origen en motivos espurios. Recordemos cuando respondió a las criticas de la entonces diputada de Ciudadanos, Melisa Rodríguez, asegurando que se metía con él por su condición homosexual... lo que provocó la irritación de la muy progresista diputada canaria de Ciudadanos, quien se peguntaba si, dado que, por su condición homosexual, nadie podía atacar a Marlaska sin que le tildaran de homófobo.

Relacionado

En cualquier caso, lo de Barbate no ha hecho más que empezar. Verbigracia: tras plantarse la viuda ante Marlaska, el ministro no se atrrevió a acudir al funeral que se celebraba en la Catedral de Pamplona. Acudió la presidenta de Navarra, lasocialisa María Chivite y aquí el personal vociferó contra ella, al grito de "falsa", vee de aquí. Lógico, el cinismo también es cosa suya: es la misma presidenta de Navarra empeñada en sacar a la Guardia Civil de Navarra, Ya lo ha conseguido en la actividad de Tráfico. Pero el proceso no ha concluido. 

Pero insisto: en el momento de escribir está crónica, ni Grande-Marlaska ha dimitido ni Sánchez le ha cesado. Chivite tampoco.