Teresa Ribera ya tiene retrato oficial en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que ahora dirige Sara Aagesen. Es un reconocimiento “por su labor”, pero cabe preguntarse si eso incluye su cambio de postura respecto a la energía nuclear... o no.

Recuerden que Ribera ahora es vicepresidente europea (eso sí, una entre un total de seis y con una cartera de nombre rimbombante -Transición Limpia, Justa y Competitiva- y poco mando), pero cuando formaba parte del Gobierno Sánchez impulsó el cierre progresivo de reactores nucleares en España. Sin embargo, hoy, desde Bruselas, promueve dicha energía. ¡Prrrr!

Abrazo entre Teresa Ribera y Sara Aagesen

Su sucesora en el Gobierno, Sara Aagesen, insiste en no rectificar dicho calendario de cierres y sólo se abre a estudiar la prórroga de Almaraz si el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emite un informe favorable. Por tanto, prefiere ir a contracorriente del renacimiento nuclear que se está viviendo en todo el mundo y obviar la petición de la presidenta de la Comisión Europea de evitar el cierre prematuro de centrales nucleares.

Ursula von der Leyen ha tachado de “error estratégico” que Europa se alejara de la nuclear (en 1900 aportaba un tercio de la electricidad y hoy sólo el 15%) y ha señalado que debe volver a convertirse en líder mundial de esta porque es barata, limpia y europea. Y recientemente, coindiendo con el canciller, Friedrich Merz, ha referido que Alemania cometió un “error estratégico” al abandonar la energía y ha subrayado que “si estamos hablando en serio sobre el clima, el gas y el carbón son mucho peores que la nuclear”, ¿lo habrá oído Aagesen? No hay que olvidar que Alemania ha disparado el uso del gas y ¡del carbón!, que emiten muchísimo CO2 desde que cerró sus últimas tres centrales nucleares en abril de 2023.