
Durante su último viaje, largo periplo por África, el Papa León XIV visitó la mezquita de Argel y pidió respeto mutuo entre el cristianismo y el islam: “Con el respeto mutuo construyamos la paz”.
No podía decir otra cosa, ciertamente, pero sigue siendo poco, porque el cristiano sí respeta al musulmán, el musulmán al cristiano, no. En todo caso, el cristianismo es verdad, el islam es una caricatura del cristianismo.
En todo caso, el Papa no podía llegar más allá. León XIV busca la paz entre cristianismo e islam. Puede y debe conseguirse... pero es difícil: el cristianismo es pacífico y el islam es violento.
El eclecticismo y el sincretismo ni solucionan nada ni construyen la paz: todo lo contrario, sólo aumentan la confusión y con ella, la violencia
Y mucho me temo que no es posible la paz entre cristianismo e islam. El cristianismo es infancia espiritual y, para el musulmán, llamar padre a Dios es una blasfemia.
El islam es iconoclasta, el cristianismo es la cuna de la expresión artística figurativa.
También, re-digo, por qué el cristianismo es verdad y el Corán se queda en moral o en metafísica panteísta. El Corán mide la vestimenta de la mujer pero ni ofrece una cosmovisión del hombre y de amor anda escaso. No digamos nada de la redención del hombre por Dios. Para el islam, Dios sólo es Creador, ni redentor ni padre: ¿cómo van a entenderse?
Sólo vale el respeto y siempre que haya reciprocidad.
Socialmente, recordemos a Churchill: los musulmanes, cuando son minoría, piden derechos, cuando se convierten en mayoría masacran los derechos de las minorías
Y recurrir al eclecticismo o al sincretismo ni soluciona nada ni construye la paz: todo lo contrario, sólo aumenta la confusión y con ella, la violencia.
¿Socialmente? Lo mismo. Recordemos a Churchill: los musulmanes, cuando son minoría, piden derechos, cuando se convierten en mayoría masacran los derechos de las minorías.









