
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido hoy en el Congreso para explicar su política en relación a la guerra entre la coalición formada por EEUU e Israel contra el régimen islamista chií iraní de los ayatolás, iniciada el pasado 28 de febrero.
El presidente ha iniciado su intervención recordando el 'no a la guerra' en Irak, de la manifestación del 15 de febrero de 2003: "Más de 3 millones de ciudadanos salieron a manifestarse por toda España con un mensaje sencillo y rotundo: No a la guerra. Yo fui uno de ellos".
Y reprochando al entonces presidente José María Aznar (PP) su respaldo a la guerra de Irak, para "sentirse importante" y para que "Bush le invitara a un puro". "Murieron más de 300.000 personas; niños, niñas, mujeres. El país en ruinas, un torrente de inestabilidad, más de 5 millones de personas desplazadas... La guerra de Iraq precipitó la guerra de Siria y estimuló la creación del Daesh y reforzó al régimen iraní de los ayatolás".
"Irán cuenta con más soldados que Alemania, Francia e Italia juntos, con tecnología avanzada, controla el estrecho de Ormuz... Es una potencia militar que lleva 40 años preparándose para una guerra como esta", ha destacado Sánchez.
NO a la ruptura unilateral del derecho internacional.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) March 25, 2026
NO a repetir los errores del pasado.
NO a vestir de democracia lo que en realidad es codicia y cálculo político.
NO A LA GUERRA. pic.twitter.com/4Jp1zz4Lp1
"Estamos en algo mucho peor, con un impacto mucho más profundo, que con la guerra ilegal de Irak". "Mientras Israel arrasaba Gaza, Estados Unidos acometió varios bombardeos en Irán porque, según dijeron, el país estaba a punto de construir armas nucleares". "Irán no presentaba una amenaza inminente en estos momentos". "en este país no había un programa estructurado para construir armas nucleares" y, por tanto, "Irán no era una amenaza para Occidente", pese a lo cual “continúan las bombas”, ha afirmado.
Desde el 28 de febrero ha habido “casi 2.000 muertos confirmados, más de cuatro millones de personas desplazadas en Irán y en Líbano, unos 12.000 millones de euros gastados de dinero público en operaciones militares, una contracción severa del turismo, del comercio marítimo y del tráfico aéreo mundial, un incremento drástico del precio de los hidrocarburos, de las materias primas esenciales para el correcto funcionamiento de la economía mundial y también para la seguridad alimentaria”. “Esto es un desastre absoluto”.
El presidente ha recogido los, a su juicio, efectos negativos de esta guerra: “Un incremento drástico del precio de los hidrocarburos, de los fertilizantes, del helio, de las materias primas esenciales para el correcto funcionamiento de la economía mundial y también para la seguridad alimentaria de millones de personas”. "Las empresas españolas en tan solo un mes han perdido más de 100.000 millones de euros, casi 5.000 millones de euros cada día de este conflicto”. “¿Y todo para qué?”. “Para socavar la legalidad internacional, desestabilizar Oriente Próximo, reavivar los conflictos en Irak y en Líbano, enterrar Gaza bajo los escombros del olvido y de la indiferencia”. “Esto es un desastre absoluto”.
También ha enumerado las medidas que ha tomado, como "la denegación a Estados Unidos del uso de las bases de Rota y de Morón para esta guerra ilegal”. “Somos un país soberano que no quiere participar en guerras ilegales”. Además, su Gobierno ha ejecutado “la evacuación más importante de la historia de España”. Y ha aprobado “el mayor escudo social del conjunto de la Unión Europea”, con 5.000 millones de euros en ayudas directas a los sectores afectados, “con exenciones fiscales valientes para proteger a nuestros 20 millones de hogares, 3 millones de empresas, de las consecuencias lesivas de esta guerra”.
"Hoy vamos a escuchar una retahíla de propuestas y rebajas fiscales de la oposición... En fin, dando lecciones; qué cara más dura". "Un Gobierno comprometido con la gente de a pie. Durante la guerra de Irak, Aznar no hizo nada. El ministro Montoro no aprobó ninguna ayuda fiscal. Se ve que estaba ocupado traficando con el BOE", ha señalado Sánchez.
“De lo que sí podemos estar seguros es que de este conflicto no van a salir salarios más altos, ni viviendas más asequibles ni mejores servicios públicos. Y esta es la verdadera tragedia”, ha apuntado el presidente.
"Por eso, la posición del Gobierno ha sido clara; decimos no a repetir los errores del pasado, a vestir de democracia lo que es codicia y cálculo político. En definitiva, decimos no a la guerra", ha concluido el presidente del Gobierno, que, en conclusión, ha recurrido al eslogan antibélico como una estrategia política que a su colega José Luis Rodríguez Zapatero le funcionó en su día.
Solo queda por ver si realmente le funciona. Las elecciones del 17 de mayo en Andalucía será el primer test.









