Parece que el resumen de la entrevista de ayer a Pedro Sánchez en RTVE es claro: vergonzoso. En esa disparatada charla Sánchez habló de la "Realidad estructural"... y eso ya es pasarse. Pero es que ante tal burrada, los grandes periodistas imparciales de la tele pública, Jesús Cintora y Esther Palomera, asentían y sonreían. Sólo faltaron los vítores.
Pero claro, el Gobierno ha colonizado todas las instituciones, incluida la tele pública, que es de todos, pero manda José Pablo. Pero lo que no se esperaban desde la alta dirección es el motín que se formó tras el tiempo en pantallas de Pedro.
Ocurrió en la redacción de los Informativos de TVE, trabajadores de Informativos y de otros programas comenzaron a concentrarse de forma espontánea.
La polémica comenzó porque el Mandato Marco de RTVE establece que la producción informativa e institucional debe ser "100% interna". Pero insistimos, en esta casa manda José Pablo, que decidió que la entrevista a su sanchidad se encargaría a una productora externa La Cometa TV, responsable del programa Mañaneros 360, y a los periodistas Jesús Cintora y Esther Palomera.
Esto tuvo sus repercusiones. La periodista habitual de la información de Moncloa, autora de la pieza sobre la entrevista, no firmó la pieza. Además, la redacción incluyó en la entrevista una frase en la que recogía las críticas de los trabajadores. Dicha mención fue retirada por orden de la dirección de Contenidos, encabezada por Maribel Sánchez-Maroto Inarejos y Jon Ariztimuño, lo que causó la absoluta indignación de los trabajadores.
Lo hemos dicho, lo de Ceuta es tan bestia, que España está despertando. Y cuando el pueblo despierta, puede ocurrir cualquier cosa. Ejemplo: el Bernabéu fue un clamor en las gradas en su encuentro del pasado martes frente al Inter: "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende".