Como viene recogiendo Hispanidad, el Gobierno vasco, compuesto por PNV y PSOE, está aplicando el régimen penitenciario de semilibertad (el tercer grado) a un montón de etarras, utilizando torticeramente el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, como ha denunciado la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).
La consejera de Justicia que se está encargando de traicionar a las víctimas del terrorismo es María Jesús San José López, del PSOE-PSE.
El último etarra en beneficiarse de este tercer grado ha sido Henri Parot, condenado a más de 4.000 años de cárcel por una ristra de asesinatos, niños incluidos.
Es el mismo etarra que, como hoy señala La Razón, espetó en su día a la Guardia Civil, tras el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza: "Sabíamos que también podían morir familiares".
La consejería de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco, que dirige la citada María Jesús San José, ha justificado la progresión porque -dice ella- Parot ha tenido una “evolución favorable tras periodos de adaptación”, ha hecho un “buen uso” de los permisos y ha presentado escritos en los que reconoce “el daño injusto cometido”, según recoge El País.
No obstante, la concesión del tercer grado penitenciario todavía podría ser recurrida por la Fiscalía, que tendrá que estudiar el caso.
Las reacciones de las víctimas del terrorismo no se han hecho esperar. Así, por ejemplo, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) considera «inaceptable» que, con un historial criminal de esta magnitud, Henri Parot vea ahora flexibilizada su condena por el Gobierno vasco mediante un tercer grado basado nuevamente en escritos privados y en formulaciones genéricas contra la violencia. «Henri Parot no ha mostrado públicamente un arrepentimiento sincero por sus crímenes ni ha realizado una ruptura clara, inequívoca y verificable con ETA y con el entorno político y social que justificó y legitimó sus asesinatos», ha denunciado la presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, en un comunicado.
Para COVITE, el Ejecutivo autonómico vasco continúa avanzando en su política sistemática de excarcelación progresiva de los presos de ETA, «una amnistía encubierta». «No estamos ante una verdadera política de reinserción, sino ante una política penitenciaria puesta al servicio de la izquierda abertzale y de su objetivo histórico de vaciar las cárceles de presos de ETA sin exigirles arrepentimiento. Es una consecuencia más del final negociado de ETA que las víctimas padecemos desde el año 2011. Si ni siquiera ante un terrorista responsable de 39 asesinatos se exige una condena inequívoca de cada uno de sus crímenes y del proyecto totalitario por el que los cometió, queda claro que el supuesto proceso de reinserción es una farsa», ha afirmado Ordóñez. «La experiencia demuestra que estos terceros grados son con frecuencia la antesala de una excarcelación completa mediante una pulsera telemática. Se cumple formalmente la ley mientras se traiciona su espíritu y se vacía de contenido el cumplimiento efectivo de las condenas. Por eso denunciamos que el tercer grado concedido a Henri Parot es injustificado y fraudulento», ha concluido la presidenta de COVITE.
La AVT, por su parte, ha denunciado que, en este momento, tan solo "32 presos de ETA siguen en régimen ordinario, frente a 124 terceros grados".
Mientras que Daniel Portero, de la Asociación Dignidad y Justicia, ha declarado: "La Asociación Dignidad y Justicia lleva denunciando la situación del mayor asesino de ETA durante muchos años y los beneficios penitenciarios que los gobiernos socialistas del País Vasco, a través de su consejería y el gobierno central también socialista hace con este multi asesino. Basta ya de mancillar la memoria de las víctimas de ETA".
Hay que recordar que esta política de excarcelación de presos de ETA y la aplicación de beneficios penitenciarios se debe al pacto entre Pedro Sánchez y EH Bildu -coalición en la que se integran los herederos de Batasuna, brazo político de ETA y que nunca ha condenado los asesinatos de la banda terrorista- para beneficiarse mutuamente: Sánchez, para ser investido presidente con los votos de EH Bildu; y el partido heredero de Batasuna, para sacar poco a poco a todos sus etarras de la cárcel. Pacto al que Sánchez llegó después de haber asegurado a los españoles: "Con Bildu no vamos a pactar".