
En Hispanidad les hemos contado la indignación de los familiares de los afectados por la tragedia de Adamuz con el Homenaje de Estado organizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y los Reyes de España, Felipe VI y doña Letizia. De hecho, la presión parece haber calado y el homenaje masoncete al estilo DANA de Valencia o Covid de Madrid ha tenido que suspenderse.
El acto que sí se ha celebrado es un funeral, que por su propio nombre es católico, en Adamuz, hasta el que se ha dirigido el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, el domingo para presidir la misa funeral en memoria de las víctimas del accidente ferroviario.
En declaraciones a los medios, Monseñor ha contado algo que para muchos medios pasará desapercibido pero que no es grave, sino gravísimo. Fernández ha lamentado que "la confusión, al que no estamos acostumbrados" entre las autoridades hizo que los sacerdotes, que se desplazaron hasta el lugar, no pudieran administrar los últimos sacramentos a los heridos.
"Pensaban que los muertos ya están todos muertos y se podía hacer algo por los vivos". A su juicio, esa "falta de entendimiento pudo provocar dicha confusión, que a todos nos pilló un poco desprevenidos". "A la Iglesia le toca una tarea muy curiosa, porque los sanitarios se pueden hacer cargo de los heridos, todos intentamos acompañar a los familiares, pero hay que alzar la mirada por los muertos".
Con estas declaraciones, Monseñor está confirmando lo que en Hispanidad llevamos denunciando mucho tiempo: "Moriréis como perros", cada vez es más difícil que los enfermos, ancianos o las víctimas de un accidente como este caso reciban a los sacerdotes, mueren sin asistencia de la gracia, como los perros.
Y esto porque la mayoría de los asilos, hospitales o autoridades impiden que los ancianos o enfermos reciban los sacramentos, algo a lo que tienen todo el derecho.










