Almudena Blanco ha denunciado a través de la red social X (antes Twitter) que algunos medios vascos (concretamente, El Correo y El Diario vasco) y la cadena televisiva generalista Telecinco hayan tildado de “montañero” y “senderista” al etarra Ibán Apaolaza, que asesinó a su padre... y ha muerto haciendo senderismo, al parecer por causas fortuitas, según recoge el portal web Vloonk. 

Este etarra fue condenado en 2015 a 123 años de prisión por su participación en el asesinato del teniente coronel del Ejército de Tierra Pedro Antonio Blanco con un coche bomba el 21 de enero del año 2000. Una pena que fue confirmada un año más tarde por el Tribunal Supremo. Sin embargo, el preso etarra Apaolaza ya disfrutada del tercer grado penitenciario, lo que supone un nuevo ejemplo de los terceros grados fraudulentos que denuncia el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite). Una condena que ha recordado el portal web Vloonk.

 

 

Almudena Blanco es una de las huérfanas que la banda terrorista ETA ha dejado en la memoria histórica más reciente de nuestro país al asesinar a 856 personas. Ella ha pedido a los Reyes Magos que el asesino de su padre “reciba de la Justicia Divina lo que la terrenal no supo hacer”. Todo esto no es baladí y mucho menos dentro de un contexto en el que se han producido diversos actos de apoyo a presos etarras en Navidad, ante el silencio y la impunidad del Gobierno central (recuerden que los proetarras EH Bildu están entre los socios del socialista Pedro Sánchez) y del vasco (PNV-PSOE). Además, esta asociación de víctimas del terrorismo que preside Consuelo Ordóñez (hermana del concejal del PP de San Sebastián Gregorio Ordóñez asesinado por la banda terrorista ETA el 23 de enero de 1995) ha criticado que la izquierda abertzale “no descansa ni un solo día cuando se trata de exigir más impunidad para los asesinos de ETA”, y algunos ya se benefician de terceros grados fraudulentos.

En paralelo, Almudena Blanco ha respondido a Etxerat, una asociación perteneciente a la izquierda abertzale, que sus dos hijos no pudieron conocer a su abuelo. Y es que, desde Etxerat se había apuntado que “están naciendo niños cuyo abuelo sigue todavía en la cárcel; esto no es normal”.