
Personajes tan lamentables como Laporta solo pueden criarse en ambientes tan viciados con los del separatismo catalán
El Barça del separatista, y ligeramente impresentable, Joan Laporta, se ha negado a homenajear en el Camp Nou a los ganadores del Mundial de Fútbol del presente año. Lo han hecho todos los clubes que contaban con representantes en la selección.
No sólo eso: el Barça, al igual que los partidos indepes catalanes, exigen que a Pedro Sánchez ni se le ocurra poner la menor pega a la estelada, la bandera separatista catalana y por ello, claramente anticonstitucional. Es decir, exigen a Sánchez que una vez más incumpla la ley por la vía de la cobardía.
Lo cual nos lleva a recordar lo que ya hemos dicho en Hispanidad reiteradamente, que Sánchez, que tanto presume de ello, no solucionó el problema catalán: simplemente lo enquistó.
Ahora bien, en este caso, además, sorprende la cobardía y/o incoherencia de los propios mundialistas del equipo catalán, ocho si la memoria no me falla, muchos de ellos, con poco que ver con Cataluña. Todos ellos ha aceptado sin rechistar la bofetada de Laporta a su propio trabajo. ¿No tienen nada que decir el madrileño Rodri, el canario Pedro o el andaluz Gabi? ¿No van a responder, al menos, que se sienten orgullosos de haber formado parte de la Selección española de fútbol que ha ganado el Mundial para España?
No lo ha solucionado, lo ha enquistado. Personajes tan lamentables como Laporta solo pueden criarse en ambientes tan viciados con los del separatismo catalán.









