Lo asombroso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es que cuando miente -no siempre, sólo casi siempre- lo hace con exquisita elegancia. Por ejemplo, con la cuestión catalana. Pasen y vean...
La clave consiste en consagrarse a María. A más almas consagradas a la Virgen María, menor castigo. Pero la consagración debe ser sincera y total: "Todo tuyo soy, María".