
Me caí del guindo cuando un agregado social de una importante institución española me contó que la mayoría de los 'vulnerables' que acudían a los servicios sociales no querían trabajar. Es más, cuando les conseguías un trabajo no lo aceptaban o lo dejaban a los días. Sabían que siempre podrían vivir de las subvenciones públicas.
Le llaman buenismo pero yo creo que es ausencia de sentido común. Lo cierto es que ese buenismo domina la política española de hoy y con ella a una buena parte de la sociedad. Y ojo, no sólo hablo del PSOE, Sumar y Podemos, sino también del PP y de los nacionalismos, tanto de izquierdas como de derechas.
Así que ha llegado el momento de hablar claro: vulnerable sólo es aquel que quiere serlo. Lo que hay son pobres, nacionales o inmigrantes, a los que hay que ayudar, no subvencionando su presente con subvenciones públicas sino formando su futuro.
Porque el pobre no se siente vulnerable, anhela dejar de serlo, por su propia dignidad, lucha por ganarse el pan con el sudor de su frente, no con paguitas.
A los inmigrantes, por ejemplo, hay que ayudarles pero la emigración masiva hay que detenerla: lo mejor es ayudar a los pobres, eso si son pobres, en su país para que levanten su país. Porque lo normal es que el hombre habite en el mismo lugar, desde la cuna a la tumba.
Conclusión: no hay vulnerables, hay pobres, de dos tipos: los que quieren dejar de serlo y los que quieren vivir del cuento... nacionales y extranjeros.
Vulnerable es aquel que, por motivos naturales, necesita y merece ayuda. Por ejemplo, la mujer embarazada, la que está proporcionando con gran esfuerzo, a la sociedad.
La tontuna sanchista, asimilada por el PP, de los vulnerables es falsa: de lo que estan hablando es de la España de vagos que el Sanchismo ha creado.
Es un panorama muy triste y no creo que el PP se atreva a decir en voz alta que el emperador va desnudo.









