Sr. Director:

El pueblo de Ceuta y de Melilla, aguardan impacientes su visita. Puede venir de paisano, de soldado o uniformado como Capitán General de los tres ejércitos de España. Pero venga. Ya está tardando. Su pueblo, no puede esperar. Al igual que hizo en la tragedia de la DANA en Valencia, donde si pisó el barro y se mezcló con la gente del pueblo para compartir su sufrimiento, ahora le toca pisar la arena de la playa de Ceuta para estar al lado de su gente, de su pueblo, que está sufriendo el asalto y la invasión de miles de inmigrantes que, desde Marruecos, han violentado su frontera. La frontera de España y la frontera de Europa. Porque esta situación no es una crisis humanitaria provocada por un desastre natural o una guerra. Es simplemente la ocupación programada y por la fuerza, del territorio de una nación soberana. Y la utilización de miles de personas y miles de menores, como arietes y escudos humanos para presionar, cuando no chantajear a un país vecino, para reclamar sin justificación, una parte de su territorio. Ceuta y Melilla, ya no pueden esperar más tiempo sin su visita. Sin el apoyo incondicional de la Corona.

La obligación de un Rey para con su pueblo, está por encima de la burocracia, el protocolo constitucional y los intereses partidistas. Y el Rey no puede, bajo ningún modo, dejar abandonado a su suerte, al pueblo que le necesita. Si le han cortado las alas, se las vuelve a pegar. Y si no puede venir volando, pues viene andando, o nadando, o navegando. Pero debe dejar ya, a un lado, sus corbatas y sus regatas. Y cambiar las audiencias en su palacio de verano, por el servicio a su pueblo que le pide, le exige, seguridad, protección y abrazo. Menos cócteles y más mar. Menos mármoles y más arenal. Su obligación como Rey de España, es defender la integridad territorial de su Patria y estar al lado de su pueblo agredido. Porque si no viene ya, no es digno de ser llamado Rey de España. Y si le faltan huevos, los busca entre sus miembros. Y si le falta valor, lo pide a su mayor o gire a estribor. HAGA LO CORRECTO… FELIPE SEXTO.