La Federación Española de Fútbol, que preside Rafael Louzán, quien hasta ahora me había parecido un tipo tirando a normal, ha firmado un acuerdo con una clínica FIV para que sus jugadoras puedan congelar sus óvulos. Así podrán pegar muchas patadas ante de cumplir 35 años y luego dar a luz algún hijo que otro, no muchos, mezclando su óvulo con los espermatozoides de un fulano al que a lo mejor ni conocen. 

Y esto es bello e instructivo, porque, de esta guisa, las estrellas del fútbol femenino podrán tener la experiencia -en este mundo de chiflados lo importante son 'las experiencias'- de la maternidad sin entorpecer su carrera deportiva, que es lo importante.

Un pequeño detalle, cuando se habla de clínicas de fecundidad, se habla de clínicas FIV, y en Hispanidad ya hemos denunciado muchas veces -y muchas más pensamos hacerlo- que la FIV no es vida, es muerte, Es una eugenesia lamentable donde se producen embriones humanos en un tubo de ensayo, muchos de los cuales mueren y otros ni tan siquiera llegan a insertarse en mujer alguna: van directamente a la nevera.

Deberíamos impedir hasta la propia existencia de la FIV o al menos reducirla a la fecundación de un sólo óvulo, porque, otra vez, que resulta muy necesario, la FIV no es vida, es muerte. Pero si no lo conseguimos, al menos el señor Louzán debería dejar que cada futbolista hiciera lo que quisiera -allá cada una con su conciencia- y no firmar acuerdos institucionales que comprometen a la institución española del fútbol. Mismamente.

Y por cierto, a lo mejor conviene recordar que un niño tiene derecho a un padre y a una madre.... y a saber quiénes son sus progenitores.

Por cierto, el 'Jacintopost' de PRISA y el 'Ara' del separatismo catalán, han titulado la noticia de esta misma guisa: el acuerdo es... "histórico". Me encanta este país: cualquier estupidez se convierte en un hecho 'histórico'. Y es muy cierto, porque las estupideces también son historia aunque no pasen a la historia. Como mucho, pasarán a la historia de la infamia.