Siempre he creído que cuanto más grave es una situación más conviene enfocar el origen del problema con cierta ecuanimidad. Esto es lo que hace este documental sobre Ceuta y Melilla, dos ciudades españolas por las que merece la prensa luchar porque han mostrado un patriotismo que no han mostrado los demás: no podemos abandonarlas.
El documental también demuestra otra cosa: la superioridad absoluta del cristianismo sobre el islam, no sólo, por supuesto, porque el uno sea cierto y el otro falso sino porque el cristianismo crea progresos, progreso del de verdad- y el otro crea barbarie, o al menos regímenes que sólo se mantienen no por convicción sino por miedo al poder.
Ceuta y Melilla son diferentes al mundo islámico o al Tercer Mundo porque fueron ciudades creada por cristianos en ese caso por católicos portugueses y españoles.
Por tanto, no es una disfunción geográfica que Ceuta y Melilla sena españoles: es que por su propia identidad y por su propia historias, son españolas... y por eso lo del 30 de julio fue una invasión.
Y si alguien es tan idiota, o quiere serlo, como para pensar que no estaba programada... pues allá él. La próxima invasión será la definitiva cuando Mohamed VI clave la bandera marroquí en las dos plazas españolas. Mejor defenderlas ahora que reconquistarlas después: es preciso militarizar Ceuta y Melilla y dotar a ambas de una base aeronaval, con un aeropuerto anclado en el mar. De la misma manera que es preciso tener un plan de ataque contra el Gobierno y el Ejército marroquí.












