
Alrededor del 26 de agosto de 1561, Santa Teresa de Jesús sufrió la transverberación de su corazón, un fenómeno o gracia mística que recibió varias veces. Su fiesta litúrgica se cambió del 27 al 26 de agosto
Sr. Director:
Alrededor del 26 de agosto de 1561, Santa Teresa de Jesús sufrió la transverberación de su corazón, un fenómeno o gracia mística que recibió varias veces en el Monasterio de la Encarnación de Ávila, en la casa de su amiga Dña. Guiomar de Ulloa y en otros lugares abulenses.
La transverberación es el fenómeno místico por medio del cual un ángel del Señor, probablemente un querubín en forma corporal, se colocó cerca de Santa Teresa. El ángel llevaba en las manos un dardo de oro largo y al fin del hierro un poco de fuego. El ángel metía este dardo encendido en el corazón de Teresa algunas veces, y la dejaba toda abrasada en grande amor de Dios. Era tan grande el dolor que le producía que le hacía dar quejidos, y tan excesiva la suavidad que le daba aquel dolor que no deseaba que se lo quitase, porque aquí el alma no se contenta con menos que Dios. No se trata de un dolor corporal sino espiritual, aunque el cuerpo también participa. Se trata de un requiebro tan suave que se da entre el alma y Dios que Teresa suplicaba al Señor que lo diese a gustar a quien pensara que mentía (Cfr. Vida, 29, 13).
El proyecto de celebrar litúrgicamente la fiesta de la Transverberación surgió en 1725. Las dos congregaciones de carmelitas descalzos -italianos y españoles- presentaron a la Santa Sede una petición, alegando el correspondiente oficio litúrgico para celebrar el 27 de agosto la fiesta de la Transverberación del Corazón de Santa Teresa de Jesús.
Era promotor de la fe en aquel momento el cardenal Lambertini, futuro Papa Benedicto XIV, que al principio se opuso al proyecto, si bien luego, ante el estudio alegado y ante el hecho de la conservación del corazón incorrupto de Santa Teresa en Alba de Tormes, accedió a la propuesta.
Ahora la fiesta de la Transverberación se celebra el 26 de agosto, ya que el 27 es la memoria litúrgica de Santa Mónica y el 28, la fiesta litúrgica de San Agustín de Hipona
A partir de esa fecha (1725) empezó a celebrarse en el Carmelo Teresiano, hasta la reforma litúrgica promovida por el Vaticano II.
En la actualidad son las monjas carmelitas descalzas las que celebran con gran solemnidad esta fiesta, y también los hermanos carmelitas. Tengamos en cuenta que ahora la fiesta de la Transverberación se celebra el 26 de agosto, ya que el 27 es la memoria litúrgica de Santa Mónica y el 28, la fiesta litúrgica de San Agustín de Hipona.
Los textos elaborados para la celebración teresiana son toda una exaltación de la vida mística, del amor de Teresa al Señor y del amor del Señor a Teresa, y de la gracia del dardo.
En los textos de la Misa y en los de la Liturgia de las Horas se usan versos del Cantar de los Cantares y de la Carta a los Hebreos, acerca de la fuerza penetrante de la Palabra de Dios en el alma de los fieles. Esta Palabra es espada de doble filo, capaz de llegar a las entretelas de alma y espíritu, hasta los secretos del corazón humano.
Verdaderamente, hemos de dejar que el Señor penetre nuestros corazones con la suavidad de su gracia para que podamos comprender cuánto nos ama y cuánto debemos amarle nosotros a Él por ser la Bondad misma. El amor a Dios se expresa en nuestro amor hacia los hermanos, preferentemente hacia los más pobres y afligidos.
España y el resto del mundo necesitamos experimentar este amor de Dios para que así podamos amar a Dios sobre todas las cosas y amar a los demás como verdaderos hermanos nuestros. Dios bendiga a la Familia del Carmelo y a toda la Iglesia.









