Sr. Director:

Una de cal y una de arena...

El pasado 7 de agosto tomó posesión de su cargo como presidente de Colombia Abelardo de la Espriella en una ceremonia marcada por signos religiosos y agradeciendo a Cristo Rey por no haber apartado jamás su mirada providente del pueblo colombiano.

Durante toda la ceremonia estuvo presente una imagen de la Virgen de Fátima y el presidente dió gracias a Dios asumiendo el compromiso de honrar con hechos la confianza que millones de colombianos han depositado en su persona. Asimismo, expresó que desea ser el Presidente de todos.

El Nuncio del Papa en Ecuador, Mons. Dagoberto Campos, estuvo presente en el acto, ya que aún no ha sido designado el nuevo Nuncio papal en Colombia.

Hubo también un momento de alabanza y oración interreligiosa que comenzó con la interpretación del canto Aleluya por parte de una cantante colombiana.

El nuevo capellán de la Casa de Nariño, el P. Rodolfo Londoño, dirigió una oración para poner al nuevo Gobierno bajo la acción del Espíritu Santo.

También estuvo presente el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, quien transmitió al mandatario los anhelos de la población de alcanzar la unidad, la reconciliación, la paz, la esperanza y una sociedad en la que nadie sea excluido ni discriminado.

La de arena es la tristísima noticia de que el Senado de Massachusetts ha dado su aprobación definitiva a una ley que elimina la necesidad de justificaciones médicas concretas para abortar más allá de las 24 semanas de embarazo, lo que abre la puerta a un aborto prácticamente sin límites hasta el mismo momento del nacimiento en cuanto lo firme la gobernadora Maura Healey.

El proyecto ya había sido aprobado el mes pasado por la Cámara de Representantes del Estado y ahora ha superado también el trámite del Senado, de modo que sólo le falta la firma de una gobernadora radicalmente abortista para convertirse en ley.

Quienes no aman la vida llevan años votando sistemáticamente en contra de la Ley de Protección del Niño No Nacido capaz de sentir dolor, que prohibiría la mayoría de los abortos a partir de los cinco meses de embarazo.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que el aborto es un crimen abominable y no puede tolerarse en ningún caso, ya que se trata de dar muerte a un inocente.

A las mujeres que han abortado, la Iglesia desea acogerlas para que puedan caer en la cuenta de su error y rehagan sus vidas con la mayor dignidad posible.