Ocurrió el jueves 15 en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Por apretada mayoría de 22 votos a favor, 21 en contra y 10 abstenciones, la Comisión aprobó un documento en el que "lamenta los hechos ocurridos el año pasado en Cuba donde se pronunciaron condenas contra disidentes políticos y periodistas" e insta al Gobierno cubano a cooperar con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, dirigido por la jurista francesa Christine Chanet.

El documento se titula "Lo peor de lo peor: las sociedades del mundo más represivas en el 2004" y detalla las violaciones de los derechos humanos en Cuba, China, Guinea Ecuatorial, Eritera, Laos, Libia (con la que tanto Gran Bretaña como España han sellado lazos de amistad), Corea del Norte, Arabia Saudí, Somalia, Sudán, Siria, Turkmenistán, Uzbekistán, y Vietnam. Chechenia, Tibet y Sahara se incluyen como territorios bajo jurisdicción rusa, china y marroquí, respectivamente. Algunos de estos países como Arabia Saudí, China y Zimbabwe fueron los que votaron en contra de la resolución de Naciones Unidas.

A pesar de la llamada a la colaboración cubana, no parece que sus autoridades estén muy dispuestas a cooperar, a juzgar por los acontecimientos posteriores a la resolución de la Comisión de Derechos Humanos. La delegación cubana está enfervorecida y rechaza toda crítica. Y esta violencia la dirigieron contra el veterano activista pro derechos humanos Frank Calzón a quien propiciaron una brutal paliza que llevó al director ejecutivo del norteamericano Center for Free Cuba al hospital. Frank Calzón se encuentra en estado de semi-inconsciencia, aunque afortunadamente fuera de peligro.

La paliza se produjo en el interior del edificio de Naciones Unidas y no llegó a más por la intervención de los propios guardas de seguridad. "Se trata en sí misma de una nueva violación de los derechos humanos", señala la directora ejecutiva de Freedom House, Jennifer Windsor, quien añade que el incidente demuestra la gran crisis que vive la Comisión, donde una resolución "light" contra la dictadura cubana "es aprobada por la mínima".

Las "formas" de la delegación cubana demuestran la falta de respeto por la diplomacia, la legalidad internacional y el mínimo respeto a los derechos humanos. "El clima de inmunidad e impunidad debe acabar", señala Windsor. Ya es hora de que Naciones Unidas dé un paso más decidido en la defensa de las libertades en Cuba, sistemáticamente conculcadas ante el silencio cómplice de la opinión pública internacional.