Sr. Director:   

En el tomo segundo del diccionario enciclopédico Espasa, que El Mundo está distribuyendo actualmente entre sus lectores, se pueden encontrar las siguientes afirmaciones en el dossier dedicado a "anticonceptivos": "En la situación actual, y ante la amenaza real de una explosión demográfica, la única actitud que parece verdaderamente responsable es la de una regulación de la natalidad. Justamente, son los países subdesarrollados, donde vive la mayoría de la población mundial, los que presentan un crecimiento acelerado de los nacimientos, mientras en los países ricos los ritmos son muy lentos, o incluso nulos. Esta situación refuerza la tendencia vigente de un mundo rico con una población cada vez más envejecida y un mundo pobre con una población cada vez más numerosa, fenómeno que agrava los problemas de miseria, falta de atención médica e insuficiente educación para millones de seres humanos." 

Dejo que sean los lectores de Hispanidad los que juzguen por sí mismos el alcance de estas palabras, que, desde luego, tienen muy poco del rigor que le supone a una publicación de esta enjundia y carácter.

A continuación, y bajo el epígrafe "La Iglesia Católica, enemiga de los anticonceptivos", alude a la actitud de la Iglesia ante los medios de contraconcepción artificiales. Nótese cómo se califica a la Iglesia con un vocablo especialmente agresivo. Sin palabras.

Por mi parte, no estoy interesado en continuar con la colección de una obra de conocimiento que se despacha de tal guisa sobre un tema tan importante. Esta es la única opción que nos va quedando en los tiempos actuales, frente al discurso políticamente correcto. Pero, al menos, no se embolsarán mi dinero por difundir tamañas necedades.

Antonio Javier Gallego 

agalpe2@hotmail.com