Por cierto, Florentino Pérez siempre ha sido considerado un hombre de derechas, próximo al Partido Popular. Pero la verdad es que Pérez sólo tiene una ideología: la de llevarse bien con el poder, mande quien mande.

Así, sus próximos se han visto sorprendidos, porque desde el triunfo socialista Pérez ha comenzado una campaña de renovación acelerada de sus amistades. Ya no es el íntimo de Eduardo Zaplana, su principal contacto con el Ejecutivo Aznar. Ahora su amigo del alma es el ministro de Defensa, José Bono. Eso sí, todavía no ha conseguido que Zapatero, hincha del Barça, acuda al Santiago Bernabéu.