Tras años de negociaciones, nada más y nada menos que más de 26 años (pues el proceso empezó en 1999), y el cambio en la postura de Francia ante las tractoradas, ya hay acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Sin embargo, esto supone una desgracia para el campo europeo, al tiempo que saldrá beneficiada la industria alimentaria.

El nuevo acuerdo comercial supondrá la creación de la mayor área de libre comercio del mundo al sumar más de 740 millones de ciudadanos. Pero los agricultores serán los grandes perjudicados, frente a los beneficios que obtendrá la industria. Una vez más, como sucede en un acuerdo de libre comercio, la zona más avanzada (en este caso la UE) venderá más de sus productos industriales a la zona menos avanzada, que exportará más productos agrícolas.

Desde las instituciones europeas se ha destacado que el acuerdo será muy favorable para la economía comunitaria al impulsar la industria con ventas de maquinaria y vehículos, así como las exportaciones (incluyendo productos agrarios, como el vino o el queso). De hecho, nuestro ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, no ha cedido ante las tractoradas, como sí ha hecho el presidente francés, Emmanuel Macron, y ha perjudicado a los agricultores españoles, pero está satisfecho , pero está contento porque considera que el acuerdo es una “oportunidad para el sector agroalimentario” y que aumentarán las exportaciones.

Italia ha permitido que se aprobara el acuerdo entre la UE y Mercosur, que requería de una mayoría cualificada (es decir, apoyada por el 55% de los Estados miembros y estos representaran al menos el 65% de la población de la UE). Al ‘sí’ italiano se suma el de otros 20 Estados miembros (entre ellos, España y Alemania), pese a la oposición de otros (Francia, Irlanda, Polonia, Hungría y Austria) y la abstención de Bélgica. Y se baraja que la próxima semana viaje a la capital de Paraguay, Asunción, la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen.

El ‘sí’ de Italia se ha conseguido por dos motivos: el adelanto de hasta 45.000 millones de euros de ayudas previstas en el próximo presupuesto de la Política Agraria Común (PAC) y la ampliación de las salvaguardas para intentar proteger a los agricultores europeos. Este último mecanismo permitirá que Bruselas intervenga si las importaciones provocan perturbaciones graves en el mercado interno y se ha reducido el umbral para iniciar investigaciones sobre productos agrícolas sensibles (pollo, ternera, huevos, cítricos y azúcar) del 10% y el 8% propuestos en un principio al 5%. Asimismo, el Ejecutivo comunitario se ha comprometido a rebajar los niveles máximos de pesticidas permitidos en los productos importados desde los países de Mercosur y se suspenderán temporalmente los aranceles a los fertilizantes.

En España, la mayoría de organizaciones agrarias no ve bien el acuerdo. La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) ha mostrado su oposición en una carta envida al ministro Planas, donde le ha advertido del “grave impacto” que tendrá sobre sectores sensibles “como la carne de vacuno, las aves, el azúcar, el etanol, los cítricos, el arroz, la miel o el maíz”. También ha denunciado “la falta de reciprocidad en las normas sanitarias, medioambientales y de trazabilidad exigidas a las producciones importadas frente a las europeas”. Y Miguel Padilla, secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), ve el acuerdo comercial como la “puntilla” para un sector (el primario) que se ha usado como “moneda de cambio” y se ha dado “un reparto de cromos, se han repartido vacas por coches”.

Por su parte, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) está satisfecha con el acuerdo UE-Mercosur. Y es que destaca su “importancia y oportunidad”, como ya apuntó en un estudio (respaldado por el Ministerio que dirige Planas, con la colaboración de ICEX Expaña, la Comisión Europea y la consultora How2go), donde refirió la relevancia de un mercado de 273 millones de consumidores y las oportunidades de exportación que supone para la industria española de alimentación y bebidas. Eso sí, ha insistido en que serán claves las cláusulas espejo para que se garanticen los mismos estándares de calidad, seguridad y normativas sanitarias y medioambientales europeas para los productos de los países del Mercosur que lleguen a Europa.

En el caso de nuestro país, conviene recordar que ya es un gran exportador a los países de Mercosur de aceite de oliva, vinos y mosto, frutas con hueso, bebidas espirituosas, verduras y hortalizas... para los que ahora se reducirán los aranceles. Eso sí, el sector de cítricos podría verse perjudicado debido a la importación de zumos desde Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Claro que España ya importa desde estos países (sobre todo, soja y sus derivados... y tiene un déficit comercial con Mercosur que se podría ver incrementado porque, al reducirse los aranceles de cereales, frutas, verduras y carne, habrá mayores envíos de estos productos desde el otro lado del océano Atlántico.  

Eso sí, el acuerdo no ha acabado con las protestas. Por ejemplo, ganaderos gallegos realizarán nuevas protestas el próximo lunes 12 de enero, después de varios días de tractorada en Orense.

Y el grupo de Patriotas por Europa en el Parlamento Europeo (del que forma parte Vox) prevé registrar una nueva moción de censura contra Von der Leyen, por promover el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur. Si finalmente se lleva a cabo dicha moción, sería la cuarta que enfrentaría la presidenta de la Comisión Europea desde el pasado julio.