Urbas es una compañía inmobiliaria y de construcción, fruto de la enésima reconversión del grupo barcelonés de transportes fundado en 1944 y que conserva el nombre desde sus orígenes.

Desde 1972 ha estado centrada en el inmobiliario. Salió a Bolsa en 1989,  llevó su sede a Madrid en 1995, década en la que una crisis casi le cuesta el cierre. Eso sí, se benefició como la que más de la burbuja inmobiliaria, toda una fiesta que truncó la crisis del 2008.

Tal y como analizaba Ana Sánchez Arjona en Hispanidad, según los expertos, desde entonces, Urbas no levanta cabeza, y a la vista de los resultados presentados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), razón no les falta. 

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Y es que mejora resultados y reestructura de forma "ordenada" sus empresas constructoras, con un beneficio neto de 19 millones de euros en 2023, lo que supone un incremento del 15%, pero la cifra de negocio se reduce un 20%, situándose en 240 millones de euros, mientras que el resultado bruto de explotación (Ebitda) creció un 1,5%, con 26,4 millones de euros.

Según Urbas, la estrategia se focaliza en el "impulso y consolidación" de la actividad internacional en sectores como el agua, el gas, las energías renovables y las infraestructuras sostenibles, con mayor impulso de la obra civil.

En este sentido, la facturación internacional fue 75 millones de euros lo que supone más de un 30% del total de la cifra de negocio, con la previsión de que en 2028 llegue a representar más del 50% del total. Además, Urbas ha recalcado que está desarrollando un proceso "activo de reestructuración y refinanciación de su pasivo, cancelación de deuda y diversificación de vías de financiación".

En esta visión internacional debemos recordar la operación a principios de 2023 en la que la firma anunciaba un acuerdo con el Ministerio de la Vivienda de Arabia Saudí y el Ministerio de Inversiones para participar en los proyectos inmobiliarios del programa gubernamental que prevé desarrollar 75.000 viviendas adicionales hasta 2030, bajo el plan 'Visión 2030'. 

Pero los resultados no han convencido al mercado, eso de aumentar beneficio y reducir ingresos no gusta a los inversiones, y Urbas caía un 2%. 

Y, en medio de este escenario, hay que recordar que sobre sus directivos pesa un juicio por presuntos delitos societarios que se produjeron durante la ampliación de capital, de 2015, por 380 millones. Entre los acusados están el presidente y consejero delegado de Urbas, Juan Antonio Acedo, y Juan Antonio Ibáñez, su antecesor en el cargo.

Acedo controla un 24,793% del capital de la empresa, e Ibáñez, un 20,100%. En el accionariado también están el grupo inmobiliario Alza Real Estate S.A. con el 13,833%; le sigue HH Sheik Mohamed Khalifa Bin con el 4,693%, y, por último, José Antonio Bartolomé Nicolás con el 4,054%

HH Sheik Mohamed Khalifa Bin es miembro de la Casa Real de Thani, concretamente el hermano del emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani. Respecto a José Antonio Bartolomé Nicolás, es principal accionista de Nyesa Valores, dedicada al desarrollo urbanístico, la promoción inmobiliaria y la gestión de patrimonio. 

Asimismo, no debemos olvidar que el Consejo de Administración de Urbas nombraba el pasado mes de junio a Jaime Polanco (de los Polanco de toda la vida) como vicepresidente ejecutivo de la compañía. Polanco, que entró en el Consejo en julio de 2021, fue director general de Estrategia y Desarrollo Corporativo del Grupo PRISA y presidente Ejecutivo Internacional hasta el año 2008.