Ouigo es un signo de la colonización francesa de España, pero en resultados aún no circula a toda velocidad, como se refleja en los de 2025. Es cierto que ha logrado un resultado bruto de explotación (ebitda) positivo, pero continúa en pérdidas... que corren a costa de los contribuyentes franceses, eso sí.
El tren de alta velocidad low cost francés, que es propiedad de SNCF -el operador público ferroviario del país vecino-, lleva años compitiendo en nuestro país con los de Renfe (en concreto, con el AVE y el Avlo) y el italoespañol Iryo (que está controlado por Trenitalia en un 51%, mientras que Air Nostrum tiene un 25% y Globalvia un 24%). Sin embargo, conviene recordar que los dos extranjeros continúan en números rojos, mientras que el operador público ferroviario español ha logrado volver a números negros en 2025, tras cinco años consecutivos de pérdidas, algo que avanzó hace meses y recientemente ha concretado que ganó 60,2 millones de euros y lo hizo el mismo día que anuncia la retirada de otros dos trenes Avril (los S106 de Talgo) por fisuras en los bogies. Al hilo de esto, los maquinistas, a través del sindicato SEMAF, habían pedido reducir la velocidad de los Avril para limitar su degradación, pues atribuyen las fisuras al “comportamiento anómalo y los fuertes movimientos” del tren a altas velocidades. Renfe ha rechazado la propuesta, después de que la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) ratificara la idoneidad de las medidas de vigilancia y control que ha aplicado hasta ahora.
Volvamos a los resultados de Ouigo en 2025. Los ingresos se han disparado un 43,7%, a 235,7 millones, gracias al fuerte aumento de viajeros, que ha sido del 45%, a 7,4 millones de pasajeros. Por su parte, el ebitda ha pasado de terreno negativo (-9 millones) a positivo (21,3 millones), pero no ha sido suficiente para transformar el resultado de explotación, que ha sido de 11,9 millones, ni el resultado neto, que ha arrojado unos números rojos de 18,2 millones, eso sí, la mitad de los registrados el año anterior (-37,8 millones).
Unas pérdidas que se deben, sobre todo, a amortizaciones y gastos financieros (sobre todo, intereses de la deuda que tiene con su matriz). Es cierto que Ouigo logró un flujo de efectivo de 55 millones y una generación de caja positiva, pero no bastó para financiar las inversiones de 60,1 millones y necesitó dinero de SNCF. Además, el operador público ferroviario francés ejecutó dos ampliaciones de capital por 21,5 millones a través de compensación de créditos.
A la vista del ebitda positivo, Ouigo ha cumplido la previsión de cerrar 2025 siendo rentable, pero aún debe pasar de números rojos a negros. Es cierto que, al igual que Iryo, Ouigo ya no se queja tanto de los cánones que paga a Adif, que han bajado... Eso sí, su deuda es elevada (212,5 millones).