La inflación anual estimada del IPC en septiembre de 2026 es del 4,9%, de acuerdo con el indicador adelantado, publicado este martes por el INE, una cifra que supone seis décimas más que la registrada en agosto (el 4,3% en tasa anual).

A falta de confirmarse a mediados de mes, se trata del dato de IPC anual más elevado desde febrero de 2023, cuando alcanzó el 6%. Y por supuesto, el dato más elevado del año.

"En este comportamiento influyen los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos personales, que suben mientras que en septiembre de 2025 bajaron; y también los paquetes turísticos, cuyos precios descienden menos que en el mismo mes del año pasado", explica el INE en su nota de prensa.

Per su parte, la tasa de variación anual estimada de la inflación subyacente (sin productos energéticos, sin alimentos frescos, ni alcohol, ni tabaco) aumenta dos décimas, hasta el 3,1%.

En tasa mensual, los precios de consumo registraron en septiembre una tasa del 0,3% respecto al mes de agosto.

Mientras que la tasa de variación anual estimada del IPCA aumenta cuatro décimas, hasta el 5,0%. La tasa anual estimada de la inflación subyacente del IPCA se sitúa en el 3,2%. Y la variación mensual estimada del IPCA es del 0,6%.

Así las cosas, el precio de los carburantes se ha disparado en España desde enero: la gasolina acumula una subida del 34,5% y el diésel del 39,4%.

Este dato adelantado del IPC del mes de septiembre es un auténtico desastre para las familias, ya que una inflación elevada reduce el poder adquisitivo (los precios de bienes y servicios aumentan más rápidamente que los salarios y las pensiones) y por lo tanto, necesitan más dinero para comprar lo mismo, especialmente en gastos básicos como alimentación, vivienda, energía o transporte. Además, también puede reducir el ahorro, ya que el dinero pierde valor con el paso del tiempo.