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En esta entrevista exclusiva con Hispanidad, realizada con motivo del 30 aniversario del periódico -decano de la prensa digital en España-, Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank, desvela que, tanto en su casa como en el colegio de los jesuitas, recibió una profunda formación cristiana que le ha influido, y sigue haciéndolo, tanto en su vida personal como profesional.
Licenciado en Derecho y en Ciencias Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE) y máster en Business Administration por INSEAD, Gortázar fue nombrado Ceo de Caixabank en junio de 2014. Antes, desde 1993 hasta 2009, trabajó en Morgan Stanley en Londres y en Madrid hasta que se incorporó a Criteria como consejero director general, cargo que desempeño hasta 2011.
Gortazar nos habla de varias enseñanzas que han guiado su vida personal y profesional. "Un valor que la formación, pero también mis padres han inculcado desde siempre, tiene que ver con aquel pasaje evangélico de la parábola de los talentos. Tiene que ver con el esfuerzo y el trabajo personal, con el espíritu de sacrificio y con la percepción de que sean las cualidades que sean, las habilidades que sean, tienes una obligación contimo mismo y con los demás de sacar el máximo de ti, de esas capacidades", asegura.
Otra enseñanza muy presente en la vida de Gortázar es el espíritu de servicio que, como él explica, no implica ejercer el poder sino servir a los demás. "Para mí siempre ha sido muy importante recordar, pues yéndonos a otro episodio evangélico como es el momento en que Jesús, a los dicípulos les dice si queréis ser los primeros tenéis que ser los últimos, y les lava los pies, pues ese espíritu de servicio que, desde luego, pues cuanto más responsabilidad tienes, tu obligación no es que bien estoy aquí para mandar, es decir, ahora yo tengo la capacidad de poder ayudar a todo este equipo, a esta organización, a conseguir una serie de metas, y si no lo hago yo, como yo ocupo el puesto, pues a lo mejor no pasan, o no pasan como deben pasar".
Y ese espíritu de servicio debe estar presente en la atención al cliente. "Esa vocación de servicio, la misma tenemos que tener todos los empleados con nuestros clientes a los que estamos dando un sercicio que, por cierto, es muy importante para nuestros clientes y, francamente, lo único que puede pasar en algún momento, pues en momentos concretos de la crisis, de la integración, es que en alguna ocasión no hayamos estado a la altura del servicio que queremos dar. Y siempre lo digo: cuando nos equivocamos, lo que tenemos que hacer es, esto también tiene un cierto espíritu cristiano detrás, reconocerlo sin sonrojarse y, eso sí, corregirlo inmediatamente".









