• En 2012, los españoles trabajaremos para pagar la deuda pública y el déficit que lo genera.
  • Los primeros presupuestos del PGE serán, en efecto, los más rígidos de toda la democracia.
  • La inversión pública cae en picado. 
  • Eso sí, el Gobierno no tocará el IVA, pero el propio Montoro reconoce que la razón es la baja recaudación prevista.
  • Lo mejor: reducción de subvenciones y desgravaciones.

En efecto, los Presupuestos Generales del Estado para 2012, los primeros con Mariano Rajoy (en la imagen) en la Moncloa serán los más duros de toda la democracia. Más importantes que los aumentos en impuestos finalistas es la reducción del gasto y de la inversión pública, que desde luego, no ayudará a que la economía crezca.

Suben las pensiones según el IPC, se congelan los salarios de los funcionarios y se considera que una vez conseguida la reducción del déficit la economía comenzará a crecer. Pongamos en 2013.

En 2012, los españoles trabajaremos para pagar el déficit y la deuda asumidos por el anterior Gobierno. No nos suben el IVA pero sí tarifas (la luz un 7% y tasas, que no dejan de ser impuestos finalistas, otra forma de meternos la mano en el bolsillo).

Eso sí, no subirá el IVA pero el propio titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, reconoce que si el Gobierno no sube el IVA es porque con un consumo por los suelos la recaudación sería parca.

Al final, el gasto público de la Administración central se reduce un 17%.

Lo mejor de todo: el recorte en partidas zapateriles, como apoyo a la dependencia o al desarrollo -todos sabemos lo que en la práctica significa- y la reducción de la desgravación por deuda que sólo se benefician las multinacionales instaladas en España.

Eulogio López

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