
Día tras día publicamos casos de okupación y mostramos la caradura y la impunidad de los 'vulnerables' protegidos por el Gobierno, que carga a los ciudadanos con la responsabilidad de mantener a los que no pueden acceder a una vivienda, por su gran Ley de Vivienda. Y como era de esperar, los españoles empiezan a cansarse. Lo vemos con las medidas a la desesperada que estaban llevando a cabo ciudadanos: desde tapiar puertas, a demoler la vivienda aprovechando una salida del okupa o, tomar el Pleno de un Ayuntamiento.
La justicia también despierta, dentro de sus límites de actuación impuestos por el Gobierno. Así, una jueza de Manacor (Mallorca) ha impuesto a una mujer una orden de alejamiento de la casa que okupó durante dos años. La sentencia obliga a la okupa a mantener una distancia de al menos 250 metros durante seis meses. Además, ha ordenado el desalojo del inmueble, según informa Diario de Mallorca.
La okupa ha sido condenada por un delito de usurpación, una multa de seis euros diarios durante seis meses y la magistrada le advierte que, de incumplir la orden, “podrá incurrir en un delito de quebrantamiento de condena”.
En la sentencia, la jueza ve que “resulta pertinente” la orden de alejamiento para garantizar la tranquilidad de la propietaria y evitar nuevos intentos de okupación. Y es que ven que la denuncia coherente, lógica, carece de lagunas y cuenta con corroboración en las actuaciones policiales. Por su lado, la okupa asegura que conoció a un tal Antonio que le dijo que por 400 euros le daría una vivienda, pero claro, en España.no conocer la ley no exime de su cumplimiento.
Y una cosa más, ¿recuerdan el vídeo de la ministra enseñando a los españoles cómo ser okupas? En el anuncio de autobombo, Rodríguez nos aseguraba que nada de esto pasaba en tu primera o segunda residencia. Pero da la casualidad que en este caso, la propietaria cuenta que pocos días antes estuvo en la casa, puesto que pasa temporadas allí, y la okupa no estaba. De pronto, la avisaron los vecinos, y cuando llegó se encontró a la okupa. Pero insistimos, la okupación es un bulo, lo dice el Gobierno.











